Caliwood fuera de las escuelas

A Cali se le denomina “Caliwood”, porque además de cinéfila, en otrora quedó registrada como locación de los primeros filmes nacionales, en los setenta figuró como la ciudad renacentista de la cinematografía colombiana y ya empezamos el Quinto Festival Internacional de Cine.

Pero en la educación todavía el cine no es valorado como ayuda didáctica, y los pocos docentes que lo aprovechan no tienen espacios adecuados ni la disponibilidad de los recursos técnicos.

Algunos proyectan cine a sus alumnos sólo como una manera de romper con la rutina, pero sin relacionarlo con las demás áreas humanísticas y sin el propósito de una interacción estética con el séptimo arte. Falta que las escuelas normales y las universidades formen docentes en la dimensión de lo sensible y fundamentados con la estética del cine.

La ausencia del cine en la escuela es reflejo de la descontextualización de las instituciones educativas que no se percatan que en estos tiempos prima lo sensorial sobre lo conceptual, lo narrativo sobre lo expositivo, lo dinámico sobre lo estático y lo emotivo sobre lo reflexivo. El cine genera entre los estudiantes valiosas reacciones psicológicas aprovechables pedagógicamente.

A pesar de las dificultades, pero aprovechando los avances de la tecnología, los docentes sí pueden seleccionar películas de impecable calidad, con guiones interesantes, buenas fotografías y sonoridad audible.

Como homenaje al Quinto Festival Internacional Cine de Cali, esta semana propiciemos en los colegios cine atractivo que, más que pretender aprovechar su línea narrativa relacionada con las áreas curriculares, produzca entre los estudiantes placer y amor por el séptimo arte. Caliwood no puede seguir fuera de las escuelas.

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