Nuevamente los vallecaucanos nos vemos enfrentados a escoger nuestro binomio electoral, Gobernador del Valle y Alcalde de Cali, y no se proyecta una sinergia colectiva en la campaña que apenas se inicia.
No hay ninguna señal de clave, solo es observar lo que ha pasado en los últimos años, cuando el alcalde Rodrigo Guerrero, médico PhD, no le paró bolas al gobernador Ubeimar Delgado, con bachillerato, y Ospina a pesar de que fue del mismo tiquete con Juan Carlos Abadia, también tenían su proyecto político individual y no se juntaron.
Y qué decir ahora donde el alcalde Maurice Armitage no entiende que constitucionalmente, en temas territoriales, su superior inmediato es la gobernadora Dilian Francisca Toro.
No hay ningún proyecto importante de ciudad que tenga que ver con el Valle del Cauca, llámese agua, energía, residuos, desarrollo urbano – transporte metropolitano – regional, ciudad – región y que sea visto como una armonia de propósitos.
Es una realidad que la historia le ha legado a Cali, una megalópolis, lo que ha generado la absorción de varios municipios vallecaucanos. Pareciera que el alcalde no se diera cuenta.
Adicionalmente área metropolitana no habrá, pero de hecho sí la hay paradójica e insólitamente. El distrito capital es una buena posibilidad para que los caleños entiendan, después de la Constitución del 91, que en lo que es la planificación del territorio, se requiere mucha armonía, pero exige complementariedad con la Gobernación del Valle y los municipios.
Por eso a invitarlos, caleños y vallecaucanos, a ser generosos con nuestra tierra y hacer un solo equipo, para remar hacia un mismo lado Valle y Cali.
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