Con la sanción de los planes de desarrollo se inician en la práctica los mandatos constitucionales de la gobernadora del Valle, Dilian Francisca Toro, y el alcalde de Cali, Maurice Armitage, por lo que es importante que busquen y logren trabajar juntos, en beneficio de todos los ciudadanos.
El Valle del Cauca y su capital tienen todas las potencialidades para su desarrollo, pero las solas ventajas comparativas no cuentan.
No basta que vivamos en medio de un paraíso (la zona plana, los farallones, las cordilleras y la costa pacífica), si no sabemos cómo aprovechar este privilegio.
Debemos construir mayores ventajas competitivas que dependen de la capacidad creativa y, por encima de todo, de la capacidad de la comunidad vallecaucana de asociarse en torno de un gran objetivo que permita proyectar una región, por ejemplo, hacia el 2050. Todo esto no depende de los empresarios, políticos, trabajadores, etc.: depende de cada vallecaucano.
Entre todos debemos crear espacios de unidad social que echen por tierra tantos años de exclusión social, étnica, económica y cultural, así como de marginación y de pobreza. Necesitamos ser líderes frente a la Nación y allí ambos gobernantes tienen fortalezas, para mejorar la demanda regional interna, sistemas de participación social, mano de obra competitiva, que se restablezca el clima de confianza y así proyectar un mayor crecimiento económico, para encontrar equidad social. A trabajar unidos, por lo nuestro.
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