Miguel Yusty

Cali: el crimen se reinventa

Miguel Yusty

La lucha de la sociedad caleña contra el crimen y la violencia urbana es una tarea que hemos perdido. El que en la pandemia y con medidas de cuarentena y aislamiento típicas de la edad media y con estricto control territorial por parte de la Policía y el Ejercito, se presenten picos de 15 y de 10 homicidios de estirpe sicarial, evidencia que las dinámicas operativas y los códigos del hampa no entraron en cuarentena.

Cali es la ciudad que a diferencia de Bogotá, Medellín y Barranquilla, a pesar de todos los esfuerzos, no logró obtener tasas del homicidio cercanas a la tasa nacional. Por ejemplo, en una década, entre el 2008 y el 2018, tan solo logramos reducir 111 homicidios.

Nuestra tasa sigue siendo de 50 homicidios por cada 100 mil habitantes, o 4 o 5 homicidios diarios con fines de semana y domingos con promedios de 15 homicidios. Lo grave de esto es que durante estos mismos años, los mecanismos de la liquidez del narcotráfico han logrado convertirse en proyectos de vida para casi un millón de caleños, garantizando a través del gota a gota las relaciones de dependencia entre los dueños del dinero y un porcentaje altísimo de la informalidad.

Todos los factores se van conjugando para que haya un temor de que en la medida en que se van liberando las diversas actividades económicas, las lógicas del crimen inicien su reacomodo bajo la batuta del ajuste de cuentas.
Toda esta indisciplina social, con el hurto disparado, la desactivación de miles de fiestas en estos tres meses de cuarentena, exigen por parte de los caleños disciplina y apoyo a las medidas que tomen las autoridades. ¡Muy buena suerte!

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