Cali, ¿Cómo vamos?

Los resultados en salud, vivienda y educación del Cali cómo vamos resultan preocupantes.

Estos indicadores reflejan la situación social de la ciudad y los tres marcan rezagos.

Los atrasos en salud son superables en el corto plazo. Con presupuesto, decisión política y gestión se pueden disminuir la mortalidad materno infantil y controlar enfermedades como el dengue, más en una administración liderada por un médico experto en epidemiología.

La situación de la vivienda tampoco es alentadora. Sin duda, la construcción en la ciudad está en un momento difícil en el que los proyectos VIP y VIS no aumentan al ritmo de la demanda. Sin embargo, el momento histórico es propicio para cambiar las tendencias.

El nuevo POT puede brindar herramientas para mejorar el desarrollo urbano de Cali en los próximos 15 años. Al parecer hay un ambiente propicio para generar alianzas público privadas que le den un nuevo impulso a la construcción.

Desafortunadamente, de educación poco se habla en la capital del Valle. Sin querer ponderar la importancia relativa de cada uno de los aspectos, la educación es la base que garantiza la sostenibilidad de la ciudad en el largo plazo.

¿De qué nos sirve una ciudad que brinde buena infraestructura, con suficiente oferta de vivienda, atractiva para la inversión y generadora de empleo si los ciudadanos no están preparados?

Los rezagos en educación no los veremos en el corto plazo, quizás tampoco en el mediano, pero a largo plazo significarán mayor desempleo y pobreza.

La educación no es solo una vía de ascenso social y económico, es el único mecanismo realmente efectivo para garantizar la equidad.

Cali tiene en materia de educación dos retos enormes: mejorar la cobertura y garantizar la calidad.

¿Cuándo vamos a empezar a tomar en serio estos aspectos?

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