La instalación de la Alianza del Pacífico, en Cali, nos confirma que por derecho, Buenaventura y no Cartagena, es el puerto del gran acuerdo internacional.
Quienes sean los moradores de la Casa de Nariño deben ordenar la actualización de Buenaventura. El canal de acceso al muelle, longitud y profundidad para cargueros post-panamá o complementario; el ferrocarril de trocha ancha, no más trenes de juguete.
El Terminal Marítimo necesita agua, luz y teléfono. La enseñanza del inglés en todos los niveles obliga al Sena a decir, presente. Urgente la remodelación del aeropuerto, con operación nocturna y prolongación de la pista.
Esta no es lista de novedades sino de urgencias congeladas. No somos optimistas, porque hace una semana el presidente Santos para mostrarle a sus colegas de Chile, Ecuador y Perú su casa de descanso, decidió hacer la reunión en Cartagena, sin importarle el oso internacional que enriqueció en el evento.
Desde ya pedimos a Gustavo Adolfo Lenis, director de Aerocivil, la recuperación actualizada del Aeropuerto de Buenaventura y la interveción ante Satena para el vuelo diario Bogotá-Buenaventura-Bogotá.
A Juan Martín Caicedo, presionar para conseguir la terminación de las vías Cali-Buenaventura. No buscamos la ayuda de los congresistas porque su inoperancia ha sido mayúscula.
El alcalde Bartolo Valencia tiene oportunidad y retos que aumentarán su dimensión política. Esperamos la gestión de Nubia Gaona y del presidente de la Cámara de Comercio. Ánimo campeones.
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