El aparecimiento de personajes como Trump y Bolsonaro, hacen replantear las reglas de la Democracia y la participación política porque su ascenso so pretexto de solucionar la crisis hace poner en riesgo a la Democracia misma al alterar las instituciones, desconocer desde el gobierno el equilibrio de poderes porque polarizan a la sociedad o sea a la nación, e impulsan una política de odio que genera violencia, una violencia distinta a la que dicen van a solucionar en las ciudades por la inseguridad irresuelta desde administraciones anteriores.
En estas circunstancias las debilidades de los sistemas democráticos que no han podido perfeccionarse con reformas constitucionales anteriores, comienzan a enfrentar otro problema mayor generado por la permisibilidad del mismo sistema al no poder impedir la irrupción de esta clase de personajes impreparados, no estadistas, sin preparación para el manejo de los asuntos del Estado, ignorantes de las reglas el Estado de Derecho y del derecho internacional al que pertenecen esos países a través de los organismos multilaterales. Trump también es xenófobo y racista, impulsa la supremacía blanca y tiene apoyo en el Congreso con los republicanos.
Bolsonaro no tiene mayorías en el Congreso y ni siquiera partido político fuerte porque el PSL es un partido minoritario y él es un recién llegado a esa formación política.
Bolsonaro no contó con el apoyo de la prensa tradicional ni de la prensa moderada, la campaña la realizó a través de las redes sociales, del WhatsAap.
Queda probado como en otras elecciones recientes en diferentes países que la política digital está superando a la política presencial.
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