Umberto Valverde

Balance del Mundial de Salsa

Umberto Valverde

Desde hace varios años, algunas personas que hacemos parte del Comité Conceptual del Mundial de Salsa hemos insistido en la necesidad de hacer una gran final que sea un espectáculo de nivel internacional tanto para el público asistente como para los televidentes.

Para eso se requiere planear una programación de cuatro horas, con libretos adecuados, narradores de calidad, una buena producción y un buen material artístico entre los participantes, sin dar concesiones de ningún tipo. Este año el día final, el cierre, fue un completo desacierto, con una programación desordenada que tuvo una duración de 7 horas y media.

Destaquemos algunos momentos de la final: la exhibición de Eliana Feijóo y Nilson, con la cual ganaron. La participación musical de los Hermanos Lebrón, en su primera salida. Fue un error o un exceso una segunda salida.

En cambio, la falta de libretos que deja todo a la improvisación, el comentarista del baile, Célimo, la trasmisión de televisión de Telepacífico, y los protuberantes errores en la producción liquidaron la calidad del espectáculo.

A esto se agregan decisiones pasadas que no consultan la realidad del baile en Cali. Las escuelas saben que los mejores bailarines de Cali, o una gran parte de ellos, permanecen por largos meses en el extranjero y esto les impide participar en el Mundial de Salsa. Aun así se aumentaron las categorías, como la Elite, que no refleja el carácter de esa palabra. Por otro lado, la categoría Ensamble merece una revisión en cuanto a su propósito y espíritu y, por lo tanto, a su definición y reglamento. A pesar de las advertencias, no se tomaron las medidas correctas y la categoría explotó.

Este es el peor año de todos, falló el sonido, falló el nivel musical, técnico, se rellenó entre grupo y grupo con grupos invitados que no merecían estar y el resultado fue lamentable. Los jurados que participaron están dejando sus testimonios porque lamentan todos los errores cometidos durante el evento. Un jurado de reconocida trayectoria, además como productor musical, dice que la programación musical se hizo inteligible.

A esto se agrega la vieja discusión acerca del carácter internacional o mundial que tiene el evento y no como la gente lo considera un evento local. Todos los integrantes del Mundial de Salsa deben ser responsables de estas decisiones a tomar, que no haya un gremialismo fundamentalista, y que se piense por ir en un espectáculo de orden internacional. Cali puede hacerlo, pero se requiere reconocer los errores.

 

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