Célimo Sinisterra

Arnoldo Palacios. “Las estrellas son negras”

Célimo Sinisterra

No callaremos, no dejaremos de decir que el departamento del Chocó es una tierra privilegiada. Tiene dos océanos, limita con tres departamentos y posee frontera limítrofe con Panamá, nación que en su momento fue parte de Colombia hasta el año 1903 que logró su separación.

Esta parte del territorio patrio erigida como departamento en el año 1947 por el ilustre académico y político Diego Luis Córdoba; ha sido y es cuna de sabios, hombres y mujeres que se han destacado por su alto nivel intelectual y sobre todo por su convicción de superación para salir de la minoría de edad y entrar a la ilustración y ser referente para las generaciones venideras que de alguna manera hoy recogen el legado de sus antepasados para continuar la línea del pensamiento académico lo cual los hace diferente aunque el gobierno no reconozca esas virtudes.

En esta oportunidad tengo el honor de referirme a la vida y el legado de un ilustre chocoano que nació en el municipio de Cértegui un pueblo minero en el año 1924.

Arnoldo Palacio

Este reconocido he intelectual negro chocoano tuvo el infortunio de sufrir de poliomielitis cuando apenas tenía dos años, dice en algunas entrevistas que para poder desplazarse tenía que arrastrarse por los caminos y las playas, cosa que era muy difícil y más aún por las condiciones climáticas de la región, dice que era “vigiado” por todo mundo, pero nadie lo ayudaba.

El niño Arnoldo Palacios fue instruido con la urbanidad de Carreño del cual obtuvo principios retóricos y hábitos que le permitieron ser una persona respetuosa y muy interesado por el conocimiento y sobre todo por la literatura.

A la edad de 13 años escribió un discurso a nombre de una adolescente que falleció y era una de sus mejores amigas.

Dicen algunos historiadores que el contenido de ese discurso gozaba de tópica, retórica y un alto grado de semántica lo cual lo hacía digerible y sobre todo muy oportuno para la ocasión; es decir como homenaje a su fiel amiga que había muerto.

Palacio que durante mucho tiempo permanecía sentado en las afueras de su casa, viendo pasar la gente, mirando a los mayores tomar café y oyendo sus chistes y chismes, aprendió el valor de escuchar y observar.

Estos valores le permitieron un crecimiento hermenéutico que a la posteridad le da la oportunidad de escribir novelas como “las estrellas son negras”.

Esta producción que fue publicada en la década de los 50 del siglo XX fue de gran impacto toda vez que el contenido temático de la novela describe a un campesino que es iletrado, “Irrael” (irra) pero que al mismo tiempo se convierte en motivo de inspiración para escribir tan importante serie.

Después de terminar una de sus obras cumbre. Las estrellas son negras’, la víspera del 9 de abril de 1948 en pleno bogotazo por el magnicidio de Jorge Eliecer Gaitán, Palacios viajó a París gracias a una beca del Congreso para estudiar lenguas clásicas en la Sorbona prestigioso claustro de educación superior en Paris,en la tierra de Gustave Flaubert, Guy de Maupassant y Víctor Hugo, el chocoano vivió la efervescencia de la rebelión colonial.

Conoció de cerca los movimientos de izquierda e hizo suya la causa de la emancipación negra a través del conocimiento. Francia se convirtió en su nueva casa.

Su novela fue traducida a varios idiomas, se casó con Beatriz, aristócrata una mujer francesa y madre de sus tres hijos.

Allá fue más reconocido que en su tierra natal. Hoy su historia apenas se conoce en algunos espacios intelectuales, es decir está invisibilizado.

Arnoldo Palacios, ese sabio escritor chocoano, era un economista de las palabras.

Como el excelso poeta que fue, Palacios navegaba en la duda de la pertinencia de cada palabra para poder estar seguro de lo que plasmaba en sus escritos.

Decía, y luego me gané una beca del Congreso para estudiar en Europa.

Como al negro nunca le daban nada, Diego Luis Córdoba metió un mico en la ley para que las becas llamadas César Conto cobijaran al Chocó. Entonces fuimos dos por el Chocó, un blanco y un negro, y llegué a París y tuve mis relaciones siempre de izquierda.

Era la época de las guerras de independencia en África, de Vietnam.

Estaba en Italia para viajar a Egipto cuando me nombraron delegado al Congreso Internacional de la Paz en Varsovia.

Allá hablé y cuando volví ya no tenía beca. Eso le dijo Arnoldo Palacios a un diario internacional.

Arnoldo palacio Chocoano y discapacitado pasa a la historia por su resiliencia, su disciplina y su alto coeficiente intelectual que le permitieron poder interpretar cada una de las etapas de su vida donde a pesar de las aporías pudo dar el paso y realizar su sueño de ser escritor Colombiano, aunque hoy esté invisibilizado en la historia.

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