Después de las sangrientas series televisivas que nos saturaban con patrones del mal y caines, al fin llega a la televisión colombiana una nueva con capítulos refrescantes que empezamos a aplaudir. “La selección. La serie”, está cargada de mensajes éticos y de ejemplos que educan, tanto a quienes escogieron como sueño hacerse algún día profesionales del fútbol, como a las mismas barras para que aprendan a valorar la parte humana de estos ídolos. “La selección. La serie”, narra los avatares que afrontaron los emblemáticos: Fredy Rincón, Carlos Valderrama, Faustino Asprilla y René Higuita. Ellos conjugaron sus debilidades y sus fortalezas para vencer obstáculos, inclusive al interior de sus propias familias, hasta lograr vestir la camiseta de sus equipos profesionales y la de su selección.
Fredy Rincón, contrariando a sus familiares, renunció a un cupo universitario como estudiante de ingeniería química. Carlos Valderrama, dejó su querido barrio Pescadito para probar suerte en nuestra tierra. Ambos fueron ejemplo de disciplina, valor y lealtad. Faustino Asprilla, en la disciplina del fútbol encontró la tabla de salvación para su futuro, que en él no se forjaría con el estudio. René Higuita, rebosante de humildad y bondad, logró ser el mejor guardameta de la selección Colombia. Ambos fueron a veces frágiles ante las tentaciones, pero en la cancha con los otros colegas del onceno nacional, nos dieron bastantes emociones y alegrías. En Colombia hay muchas vidas que pueden llevarse a la televisión y al cine. La vida de nuestros talentos, de las distintas disciplinas sociales, artísticas o deportivas, más que sólo ser objeto para los reálitis, bien pueden ser aprovechadas por los libretistas y guionistas para hacer una mejor televisión.
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