Célimo Sinisterra

Antecedentes libertarios de negros en Colombia

Celimo Sinisterra

Casi nada se ha dicho en torno a los negros que participaron activamente con las tropas realistas e independentistas en Colombia.

Según la historia, los negros fueron clave para conformar brigadas y ejércitos en ambos bandos, es decir, los que buscaban la independencia y los que procuraban continuar con la opresión y el dominio español.

Cada vez que se consideraba necesaria una confrontación, eran los negros quienes iban al frente del pelotón y no siempre lo hacían porque fueran fuertes y estrategas militares, los ponían en esos lugares del ejército porque al fin eran negros y poco se perdía si morían primero.

Sin embargo, los valientes negros hacían bien la tarea, eran corajudos, hábiles y sobre todo muy obedientes, lo que los hacía ser preferidos por los ejércitos.

Sin lugar a dudas, hoy se puede decir que la participación de los negros en la guerra de Independencia fue decisiva.

En uno y otro bando combatieron por su libertad: “De 1811 a 1814 los negros lucharon a favor de las tropas realistas y a partir de 1815 lo hicieron en las tropas patriotas”.

Los españoles fueron los primeros en reconocer las habilidades y potencialidades militares de los negros, y los primeros en ofrecerles la libertad a cambio de su servicio en el ejército, porque según ellos en las filas patriotas estaban sus enemigos, los esclavistas.

Los negros militares participaron en todas las batallas que procuraban la independencia de Colombia. Ellos eran motivados a ir al combate con la esperanza de ser liberados, porque precisamente esa era una de las promesas que les hacían sus amos.

A propósito, cuatro días antes de iniciarse la batalla de Palacé, el gobernador Tacón y el Cabildo de Popayán ofrecieron la libertad a los esclavos que ingresaran en sus tropas.

Anteriormente, se habían ganado el apoyo de los negros libres del Patía, que veían en las fuerzas de las ciudades confederadas un ejército de los esclavistas del Norte y, en consecuencia, una amenaza para su libertad.

Desde entonces, además de hacer parte de las fuerzas regulares del ejército realista, se conformaron las famosas guerrillas del Patía, que hasta el último momento mantuvieron en jaque a las fuerzas patriotas y solo en 1822, por intermedio de José María Obando, pasaron a hacer causa común con las fuerzas.

Ana Josefa Morales Duque

Ana Josefa Morales Duque, quien con las mulatas Dorotea Lenis, Rafaela Lenis y 19 patriotas más, fueron fusiladas por los españoles en el año 1820, puesto que habían detenido el avance del ejército realista por más de una semana en el Paso de la Balsa.

El mérito de estas heroínas está en haber seducido a los generales españoles y mantenerlos en ese sitio bajo sus encantos, mientras el ejército de Simón Bolívar pasaba por otro sector, sin tener que combatir con los realistas, a los que no les convenía enfrentar en ese momento. En la actualidad, la memoria de estas heroínas se rememora en el nombre del colegio industrial del municipio de Santander de Quilichao, departamento del Cauca.

Cinecio Mina

Según Antonio Vélez (2005), la negativa del Congreso de dar la posibilidad a los liberales de acceder al poder por medio del voto da inicio a una movilización contra el gobierno del presidente conservador Manuel Antonio Sanclemente, iniciando una lucha que duraría 1.130 días, la cual fue llamada la guerra de los mil días.

El negro Cinecio Mina es reconocido como el guerrero negro nortecaucano de renombre internacional, porque participó en esa guerra (1898-1901) y, según los informantes, se convirtió en el defensor de los negros que, en ese tiempo, eran desalojados de sus propiedades para convertir sus cultivos en pastizales para el ganado.

Domingo Lasso

Fue otro héroe que personifica las expectativas de los habitantes de la región, a finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Es el “maestro Domingo”, como lo recuerda la población negra del Norte del Cauca.

Este personaje fue el maestro por excelencia bajo cuyo cuidado se educaron varias generaciones de jóvenes del país.

Según se dice, incluso un italiano, cuya familia se había radicado en Colombia, estudió bajo su tutela.

Nemecia Lasso

Fue otra educadora notable, también originaria de Dominguillo, que formó varias generaciones de mujeres de la región y del país. Una de las estudiantes de ella en esa época fue Leonor González Mina (la Negra Grande de Colombia)

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