Año nuevo, dinero nuevo

Rodrigo Fernández Chois

Creí que la sentencia “Con el dinero sucede lo mismo que con el papel higiénico: cuando se necesita, se necesita con urgencia”, era de Benjamín Franklin y que por ella su imagen había sido inmortalizada en el billete de cien dólares americano.

Pero no, la frase es de Upton Sinclair, un escritor que ganó el Pulitzer en los años cuarenta; sin embargo, la expresión reúne un significado en términos de escatología económica en toda su amplia extensión.

Fue Marco Polo quien nos reveló que en China se usaba papel como moneda para reemplazar a todo un conjunto de mercancías. La comodidad y portabilidad del invento chino le sorprendió, pero aún más estupefacto quedó tras conocer el mortal castigo para aquellos que osaban falsificarlo.

Europa y en Nuevo Mundo copiarían este singular aporte oriental junto con la pasta y la pólvora. ¡Cuánto le debemos a China! Y casi cincuenta años después de que el papel moneda dejó de representar un equivalente en oro, sigue siendo uno de los inventos más importantes de la humanidad.

Su valor puede variar para muchos e incluso llegar a ser objeto de fetichismos. Pero, a pesar de todo, en su superficie, siempre se ha rendido homenaje a hombres y mujeres que con sus acciones fueron decisivos para grandes cambios históricos.

Llegó el 2016 y Colombia estrenará billetes. ¡Incluso el de la denominación de cien mil!, pero me queda un sinsabor al saber que nuestros próceres ya no estarán en ellos. ¿Será que Washington o Benjamin Franklin correrán igual destino? Lo dudo. Ingratitud… sólo en nuestros lares.

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