En Colombia tenemos el Banco de la República, entidad autónoma, es decir, independiente del gobierno central, supuestamente. Este organismo es el que determina, a través del control de la inflación, nuestra vida económica.
Lamentablemente, solo se dedica a eso, a controlar la tasa de inflación y no, como sucede con otras entidades similares en otros países, a controlar inflación y a impulsar el crecimiento; esto último poco les interesa a los economistas de nuestro banco. Se la pasan diciendo que el crecimiento económico del país es muy bueno y lo que uno ve es otra cosa, que está mal repartido. Al respecto, la ex ministra y ex senadora Cecilia López, asegura que en el país existen situaciones que hacen \”que la pobreza y la miseria se mantengan a perpetuidad, es decir, tenemos un modelo económico extractor, en el que una minoría se beneficia de los recursos de los demás, esa que carece del compromiso por hacer una sociedad igualitaria.\”
Ante tan contundente aseveración, a muchos colombianos solo nos queda ver de lejos la nueva tecnología lanzada hace algunos días en Las Vegas (EE.UU), en la que se dieron a conocer cosas como el televisor inteligente que se integra a una bicicleta estática para hacer ejercicio y no salir a la calle, en donde hoy en día corremos peligro; o la del robot Cleaner, una pequeña máquina de 50 centímetros de diámetro y unos 60 de alto, con un juego de escobillas capaces de barrer hacia el interior de la casa la basura que se atraviese por su camino o, la del control inteligente que puede conectar entre si líneas de televisión, audio, audífonos, tabletas, radios y teléfonos. Pocos se pueden dar esos lujos, sobre todo cuando estamos viviendo una desaceleración económica complicada y una improductividad industrial lamentable.
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