La célebre frase de Speedy González, el ratón más veloz de México, “Ándale, ándale, arriba, arriba”, calza perfecta con algunas realidades de nuestra comarca que se quedaron como un sueño jamás cumplido, una utopía y en el mejor de los casos como un proyecto en prefactibilidad eterna.
La terminación total de la doble calzada Buga – Buenaventura, la construcción de la vía Mulaló – Loboguerrero, el nuevo acceso alterno a la portada al mar, el dragado de la bahía de Buenaventura y la concesión y funcionamientos de los aeropuertos como el Santana y el Farfán son dignos ejemplos. Pero donde definitivamente hay que pedir un Speedy González es en la realización del sueño que arrancaron viejos coterráneos en 1930, la vía transversal a la Orinoquia. Nuestros amigos risaraldenses nos están ganando con la vía a Tribugá, los antioqueños con la vía al Urabá, y ni hablar del desarrollo de las vías verticales que atraviesan Colombia.
De otra parte, el Valle del Cauca, gran recaudador de impuestos para el gobierno nacional, líder industrial, potencia agrícola, emporio de conocimiento científico ha logrado batir el récord de tiempo sin colocar a unos de sus hijos en la silla presidencial. Ya somos más que centenarios en esa ausencia. Advierto que los vallecaucanos no aceptamos premios secos como la vicepresidencia o el ministerio de hacienda. Como diría el mencionado ratón “arriba, arriba”.
Nuestra fortaleza internacional tampoco aparece con claridad. Estamos de frente con la cuenca del Pacifico, con los dragones asiáticos, las potencias del mercadeo internacional y nos da miedo hablar mandarín, decir que somos la entrada a Colombia, liderar las negociaciones de la nueva economía de contenedores y tecnologías competitivas del mundo.
Luego del receso de la pandemia, cuando todos estemos vacunados o se declare la tan cacareada inmunidad de rebaño, confiemos que resurja el Valle de antaño, poderoso y próspero, demos un salto tecnológico que conecte la cuenca del Pacifico con la Orinoquía y sobre todo un salto de garrocha a la Casa de Nariño.
“Ándale, ándale. Arriba, arriba”.
Comments
Fin de los artículos
No hay más artículos para cargar





