Ampliación de la democracia

La población votante reeligió a Juan Manuel Santos el 15 de junio dándole un mandato para que siga tramitando el proceso de paz.

Una lectura sencilla lo dice, en la primera vuelta solo obtuvo algo más de tres millones quinientos mil votos, o sea su techo electoral con los acompañantes de coalición, para la segunda vuelta la sociedad que reclama la paz y no es abstencionista crónica, lo avaló con siete millones novecientos mil votos.

Estos electores de la segunda vuelta entendieron que los pasos dados en La Habana y los puntos aprobados son la muestra de voluntad que han dado las partes para concluir el proceso.

Entendieron que había que salvar el proceso de paz porque cortarlo era pisotear lo acordado y volver a empezar, era desmontar todo, entendieron que las dificultades para reiniciar un proceso significan otros años de espera y desangre, y vieron la coyuntura propicia por la simpatía internacional despertada.

Colombia espera de este proceso de diálogo con las Farc en La Habana, y el que se encarrile con el ELN, la iniciación del posconflicto en el año 2015 que permita la ampliación de la democracia.

Aquí en Colombia funciona formalmente la Democracia, pero se trata de una democracia incompleta. Para ampliarla se requiere mínimo una seria reforma agraria, una reforma a la salud, a la justicia y a la educación. En una fase inicial que puede durar cuatro años.

Una democracia en construcción requiere paradójicamente de una justicia suave (solf), porque las violencias entrecruzadas no han permitido el funcionamiento de la democracia y menos de la justicia: todo alterado por las guerras multiformes que han interrumpido las etapas de posconflcito. Y han vuelto inane el derecho de excepción expedido.

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