Amor, tos y dinero, llevan cencerro

Los enamorados dogmatizan crédulos que el dinero no compra la felicidad. Y viven de esta forma su \”Vida en Rosa\”. ¡Cosa compleja para un financista! Amor y Dinero forman un coctel de tan difícil preparación que requiere de mucho cuidado si lo que buscamos es asegurar un buqué placentero.

Sabemos que en el proceso de galanteo y conquista nuestra especie suele mostrarse a sí misma mucho más perfecta de lo que realmente es. Las exageraciones, mentiras y engaños abundan en par y en cuestión de manejo y hábitos de dinero se encuentran sorpresas que destruirían hasta un final feliz de cuentos de hadas. Por esta razón, una de las primerísimas recomendaciones que debe hacer un asesor financiero a una pareja de enamorados que se dispone a unir para siempre sus corazones es que tengan un diálogo sincero y se conozcan primero mutuamente en todo lo que respecta a su actitud y aptitud con el tema del dinero. Diferencias personales en lo que tiene que ver con el manejo de las deudas, los comportamientos como comprador o la existencia o no de una visión de futuro pueden menoscabar su idilio. Y aunque afirman los que saben que las aves de diferente plumaje vuelan siempre juntas, es muy difícil que un comprador compulsivo pueda vivir eternamente feliz si lo controla una princesita ahorradora. Conocer la individual y material faceta financiera de un posible partenaire es tan o más importante que saber qué tipo de lectura le gusta, qué religión profesa, si es celoso o qué imagen tiene de protector de pantalla en el computador.

\”El dinero no compra la felicidad\”… \”¡La compra hecha!\”, remató una perspicaz amiga. Yo haré de cuenta que no he escuchado. Seguiré siendo un romántico monetario.

 

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