Estoy en Pekín, capital de la milenaria China, en el congreso 50 de la Federación Internacional de Atletismo, donde hay buenos comentarios sobre Cali por tantas cosas positivas que tiene la ciudad, conocidas a través del pasado Campeonato Mundial de Menores de Atletismo de la IAAF Cali 2015.
Los extranjeros quedaron impactados por la alegría de los ciudadanos, por la ciudad que se ve en las rutas de la Avenida 6 y la Calle 5, la imagen de la ciudad se multiplicó. Infortunada-mente a nosotros nos falta ponernos de acuerdo en algo muy sencillo y es lo que no saben los foráneos: superar la profunda división en que nos encontramos entre los dirigentes y los dirigidos que no nos permiten ver ni el puerto de Buenaventura.
Ojalá nuestro nuevo alcalde formule la bandera de unir a los caleños con propuestas, objetivos, metas y resultados para y por todos los ciudadanos, para desarrollar la propuesta más audaz de ciudad.
Que el próximo alcalde se comprometa a trabajar con todos, simultáneamente con los pobres y los ricos, que organice la ciudad con los concejales, privilegiando el interés general colectivo y no el particular, acabar con el peaje de unos pocos concejales en nombre de una mayoría, que no permite visualizar la grandeza y el futuro de nuestras gentes.
El nuevo alcalde debe trabajar para la ciudad, no para las próximas elecciones, con más política, pero social, del imperio de la ley, de darle la importancia a la infraestructura urbana, como lo más sagrado, que cumpla la Constitución para que Cali se circunscriba a ser un estado social de derecho. Podría ser un gran legado muy difícil y fácil de hacer a la vez. ¡Ustedes tienen la palabra!
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