Luis Ángel Muñoz Zúñiga

Ajedrez de la nueva política

Luis Ángel Muñoz Zúñiga

En Colombia, por vez primera en su historia política, se alista la posesión de un presidente como tratándose de una gran partida de ajedrez.

Nos toca estar muy atentos de las jugadas para que testimoniemos quiénes puedan ser responsables de los jaques mate contra los colombianos.

Si esto se hubiese hecho antes, hubiéramos corrido a tiempo los velos de la corrupción, no nos hubiesen manipulado y nos habíamos ahorrado tantos años perdidos que nos fragmentaron en dos bandos irreconciliables. Antes de iniciarse la partida el nuevo Gobierno está acomodando las piezas. Los primeros movimientos empezarán a darse a partir del 20 de julio.

El público observador espera que el cambio sea en primera, el 20 de julio. Pero no importa, si no se logra, confiemos que el buen ajedrecista apriete el cloche para un cambio el 7 de agosto, en segunda.

Si se alistan a jugar limpio, el nuevo Rey, la Dama, los alfiles y los peones, no pueden permitir que un rey obsoleto y extraño les mueva el tablero.

Ese rey antecesor que no brilló en su reinado, por carecer de reglas, aunque no participa de la partida, ahora pretende sembrar cizaña.

Los alfiles tendrán que alistar sus defensas. En el ajedrez de la nueva política, el continuismo y el cambio, impulsarán las piezas.

El público ansioso quiere testimoniar las primeras jugadas de cambio. Por ahora, el Rey le ha confiado a sus peones y a sus alfiles tareas precisas: redistribuir las cargas tributarias en proporción matemática de regla de tres directa.

Repartir la tierra ociosa del reino. Mejorar la salud de los gobernados, cambiando la estructura de la prestación del servicio. Parar el fracking para evitar la esterilización de la tierra y el envenenamiento de las aguas.

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