Este martes en Mesetas departamento del Meta, ocurrió lo que durante 53 años esperamos los colombianos: El fin de la guerra con las Farc. Después de medio siglo de lucha violenta que generó 8 millones de desplazados, 250 mil muertos y además condenó a Colombia al atraso y a la pobreza generando zozobra, temor, inestabilidad política y social las Farc han dejado las armas para siempre.
Con la entrega del último fúsil cada uno de los colombianos, la inmensa mayoría de quienes leen esta columna y que durante medio siglo vivimos acompañados por ese fantasma llamado la amenaza terrorista, podemos ahora no solo imaginar cómo es un país en paz, sino construir un país de oportunidades.
La guerra no solo costó las dolorosas muertes y los millones de víctimas, también costó millones en recursos desperdiciados. ¡27 billones al año! ahora sin la disculpa perversa de la amenaza terrorista de las Farc esos recursos podrán ser invertidos en la construcción de un país más equitativo donde el Estado ocupe todo el territorio y el Estado acompañe a las familias en su crecimiento, protección y desarrollo.
Hace unos años marchamos con la consigna ¡SÍ a la Paz, NO más Farc! Hoy lo hemos logrado. Es un hecho histórico indiscutible que deberíamos celebrar todos los colombianos, incluso los expresidentes Pastrana y Uribe que lo intentaron y no pudieron. La paz es de verdad, no podrán seguirla negando. Por supuesto sabemos que nuestra patria tiene otras dificultades, que la nueva prioridad es la seguridad urbana y ciudadana, y que libres de la amenaza de la guerra los colombianos piensan ahora en empleo, salud y educación para sus hijos. Esto será posible, será más fácil en un país en paz. Este es el reto construir a partir de la paz!
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