El pasado 8 de septiembre se celebró el Día Internacional de la Alfabetización declarado por la Unesco con el objetivo de promover políticas mundiales respecto a las competencias de lectoescritura.
Según Irina Bokova, directora general de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, aún existen en el mundo 781 millones de adultos que no saben leer ni escribir.
El año pasado el presidente Santos se comprometió a trabajar ese tema en municipios como El Carmen de Bolívar, Mapiripán y San Vicente del Caguán, pero a la fecha los resultados alcanzados siguen siendo mínimos.
Colombia posee una tasa cercana al 7% de analfabetismo, que traducido a cifras sería de dos millones de habitantes que no sólo no leen y escriben sino que les cuesta trabajo realizar cálculos matemáticos o no tienen la capacidad de entender asuntos sobre su vida.
En Cali, en un sector de la ladera conocido como “el árbol”, me encontré hace unos días con jóvenes y adultos que no saben escribir su nombre y que piden ayuda para firmar o dar su número de celular.
A Cali siguen llegando personas de otras zonas del país que no han recibido una buena educación y son las que de manera preocupante alimentan las cifras de analfabetismo.
Pienso que no debemos sentirnos tranquilos con nuestra tasa de alfabetización y por eso invito a los candidatos a la Alcaldía de Cali a que ese tema se revise, más aún, cuando contamos con cupos en las instituciones educativas que nuestros jóvenes entre los 15 y 24 años no están aprovechando.
Al parecer, o estas personas no están viendo en la educación la posibilidad de salir de la pobreza o los programas no están siendo lo suficientemente atractivos.
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