Cali, abril 3 de 2026. Actualizado: miércoles, abril 1, 2026 21:04
Un llamado a la protección de la Pigua, un ave rapaz fascinante que habita el área del proyecto “Corazón de Pance” hizo el Dagma.
Si bien esta ave no se encuentra actualmente en peligro de extinción, enfrenta amenazas como la destrucción de su hábitat, debido a la expansión agrícola y la deforestación indicó la entidad ambiental.
Por eso manifestó que es importante promover la conservación de las áreas naturales donde habita esta especie y garantizar la protección de su hábitat.
El Dagma invitó a descubrir la belleza y el valor de la pigua, un ave rapaz que enseña sobre la importancia de preservar la diversidad de nuestro entorno natural.
Por eso este despacho viene trabajando en su conservación y cuidado, para asegurar su supervivencia y el equilibrio de nuestros ecosistemas.
La entidad ambiental explicó que la pigua posee un tamaño promedio de 40 a 46 centímetros, los machos pesan entre 277 y 335 gramos y las hembras, ligeramente más grandes, oscilan entre 307 y 364 gramos.
Su plumaje es grisáceo en la parte superior y blanco en la inferior; cuenta con una cola larga y un pico fuerte y curvado.
La pigua, conocida con el nombre científico de Milvago chimachima, también conocida como chimango o gavilán chimango, es una especie de ave rapaz fascinante y valiosa para los ecosistemas en los que se encuentra.
Su dieta es variada y tiene una capacidad para desempeñar diferentes roles ecológicos, que la convierten en un elemento importante de la biodiversidad.
Es conocida por su vuelo ágil y su capacidad para planear. Son aves sociales que suelen formar grupos pequeños. Además, son excelentes planeadoras y pueden mantenerse en el aire durante largos periodos de tiempo, sin aletear.
También es conocida por su habilidad para imitar sonidos de otras aves, lo que le permite confundir, incluso a sus observadores.
La pigua es una especie omnívora con una dieta diversa. Se alimenta principalmente de carroña, aprovechando los animales muertos, además de insectos rastreros como orugas, grillos, saltamontes y escarabajos. También consume pequeños anfibios, peces, aves, lagartijas y, ocasionalmente, frutos de palma de aceite.
Se encuentra en diversas áreas de América Central y del Sur. Prefiere habitar en zonas donde la vegetación no es muy alta. Aunque es sedentaria, realiza desplazamientos estacionales en busca de alimento.
En Cali, por ejemplo, se observa en diferentes sitios de conservación pero, principalmente, en el Parque Ambiental ‘Corazón de Pance’, el eco-parque Cerro de La Bandera y Cristo Rey.
Desempeña un papel importante en el ecosistema como parte de la cadena alimentaria. Al alimentarse de carroña, ayuda a mantener el equilibrio eliminando restos de animales muertos. Además y al consumir insectos y otros pequeños vertebrados, también ayuda a controlar sus poblaciones.
La pigua es uno de los huéspedes del Parque Ambiental ‘Corazón de Pance’, que se puede considerar como la puerta de acceso hacia el Parque Nacional Farallones de Cali que por estos días cumple 55 años de constitución como Parque Natural Nacional.
Francy Restrepo Aparicio, directora del Dagma, dijo que “Cali es una ciudad de privilegios ambientales y uno de nuestros máximos tesoros son Los Farallones, hermosa cadena de montañas que nos surte de agua y oxígeno y nos regala paisajes llenos de magia y color. Parques Nacionales desarrolla un gran trabajo de conservación en esta zona de su jurisdicción y nosotros hacemos nuestro aporte con el proyecto ‘Corazón de Pance’, espacio de conectividad ecosistémica que puede ser la primera estación antes de adentrarse en las entrañas de Los Farallones”.
Fin de los artículos
Ver mapa del sitio | Desarrollado por: