Cali, abril 29 de 2026. Actualizado: martes, abril 28, 2026 22:55
Pese a una tendencia general hacia la reducción de tasas de interés por parte del Banco de la República y a la expectativa de una reactivación económica gradual en Colombia, los datos más recientes del sistema financiero reflejan una respuesta débil del crédito y un mercado que aún se mueve con prudencia.
El balance semanal de tasas de mercado y desembolsos de crédito elaborado por Bancolombia muestra un panorama de transición en el que las señales de recuperación aún no logran consolidarse del todo.
En la semana comprendida entre el 2 y el 8 de febrero de 2026, el flujo de desembolsos de crédito mostró una leve mejora con respecto a los registros de cierre de enero, pero aún se mantiene rezagado en comparación con los niveles de inicios de diciembre de 2025.
Según el informe, se desembolsaron recursos por un total de $5,13 billones, lo que representa un incremento de 6,5% respecto a la semana anterior, pero todavía un 8% por debajo del promedio de noviembre.
Esto refleja que la oferta de crédito sigue siendo cautelosa y que la demanda, especialmente en consumo, no ha repuntado con fuerza.
Las modalidades más activas fueron crédito comercial y crédito de consumo, representando el 87% del total. No obstante, el comportamiento del microcrédito y el crédito de vivienda fue moderado, con variaciones marginales semana a semana.
El bajo dinamismo en estos segmentos sugiere que tanto hogares como pequeñas empresas están postergando decisiones de endeudamiento, probablemente a la espera de condiciones más favorables.
Un aspecto clave del informe está en las tasas de interés. Aunque el Banco de la República ha iniciado un ciclo bajista, la transmisión hacia las tasas de colocación aún es parcial. Durante la primera semana de febrero, las tasas promedio ponderadas por valor desembolsado fueron:
Si bien se observan ligeros descensos en algunas modalidades, el ajuste sigue siendo lento. Esto responde a varios factores: el rezago natural entre las decisiones del banco central y su efecto en el mercado, la percepción de riesgo por parte de las entidades financieras y la necesidad de preservar márgenes ante un entorno todavía incierto.
El informe también destaca que, pese al mejor comportamiento reciente de algunas variables macroeconómicas —como la inflación en descenso y cierta estabilidad cambiaria—, la demanda de crédito por parte de los hogares no muestra señales claras de recuperación.
Los flujos en tarjetas de crédito y créditos de libre inversión permanecen estancados, con niveles similares a los de enero. Esto podría explicarse por una combinación de cautela financiera de los consumidores, menor capacidad de pago en algunos sectores y expectativas moderadas sobre el crecimiento del ingreso disponible.
En el frente empresarial, el crédito comercial ha mostrado una leve mejoría, especialmente en operaciones de corto plazo. Algunas grandes empresas estarían aprovechando condiciones de liquidez estable para refinanciar pasivos o ejecutar inversiones moderadas.
Sin embargo, el apetito general por el endeudamiento empresarial sigue siendo contenido. Las tasas actuales, aunque han empezado a ceder, aún no son lo suficientemente atractivas para detonar un nuevo ciclo de expansión del crédito.
El informe concluye señalando que, aunque las condiciones monetarias se están relajando progresivamente, aún no se vislumbra una reactivación fuerte del crédito.
Se requiere una mayor caída en las tasas activas y una mejora tangible en las expectativas empresariales y del consumidor para que el sistema financiero funcione como catalizador del crecimiento económico.
En ese contexto, la atención del mercado estará puesta en las próximas decisiones del Banco de la República, así como en los indicadores de actividad económica del primer trimestre, que permitirán evaluar si la moderación monetaria logrará finalmente traducirse en mayor dinamismo del crédito y, con ello, en una reactivación más robusta.
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