Cali, abril 21 de 2026. Actualizado: martes, abril 21, 2026 21:08
Por Fernando Garzón @fergarzon
La transformación digital ha traído eficiencia y acceso, pero también nuevas amenazas. Hoy, la delincuencia evoluciona al ritmo de la tecnología, y la Inteligencia Artificial (IA) se ha convertido en una herramienta clave para sofisticar fraudes.
Clonaciones de voz para llamadas extorsivas, videos falsos hiperrealistas (deepfakes) y suplantaciones de identidad cada vez más creíbles están poniendo en jaque a ciudadanos y empresas.
Las cifras reflejan la magnitud del problema: los delitos informáticos crecieron un 30 % en el país. Solo en 2025 se reportaron 62.299 denuncias, y en lo corrido de 2026 ya se han superado los 5.000 casos ante la Policía.
Este aumento ocurre en un entorno donde el 82 % de las transacciones bancarias se realizan por canales digitales, elevando la exposición al fraude.
Además, el sistema financiero colombiano enfrentó cerca de 27.000 millones de ciberataques en el primer semestre del año pasado, un incremento del 69 % frente a 2024.
Este contexto ha obligado a las entidades a fortalecer sus mecanismos de seguridad, incorporando validaciones más complejas que cruzan datos como rostro, correo electrónico, número celular, dispositivo, IP y ubicación.
La tecnología también está del lado de la defensa. Soluciones como sistemas avanzados de verificación de identidad permiten detectar anomalías en tiempo real: rostros que no coinciden con documentos, imágenes manipuladas o intentos de validación desde múltiples identidades en un mismo dispositivo. Sin embargo, el factor humano sigue siendo determinante.
Los ciberdelincuentes utilizan IA para replicar voces de familiares o directivos y generar llamadas urgentes solicitando dinero.
También crean videos falsos que simulan ser funcionarios o ejecutivos, o usan imágenes manipuladas para abrir cuentas o solicitar créditos. La clave de su éxito está en la confianza y la urgencia.
Si sospecha de un fraude, actúe de inmediato: solicite la suspensión de la operación, pida la trazabilidad del proceso, deje constancia formal del reclamo y conserve todas las evidencias. La rapidez puede marcar la diferencia entre evitar el daño o asumir sus consecuencias.
Colombia avanza hacia una economía cada vez más digital, donde la IA impulsa tanto la innovación como el riesgo. El reto está en equilibrar agilidad y seguridad. La tecnología es una aliada, pero la prevención informada y la vigilancia constante —de empresas y usuarios— serán decisivas para frenar esta nueva generación de delitos.
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