Cali, septiembre 14 de 2026. Actualizado: lunes, septiembre 14, 2026 20:57
El crecimiento de Colombia durante los próximos años dependerá cada vez menos del impulso del gasto público y más de la capacidad del país para recuperar la inversión privada.
Esa fue una de las principales conclusiones del panel “Perspectivas Economía Colombiana, oportunidades 2026-2030”, realizado durante el XXII Congreso Fenavi en Cali.
Representantes de algunos de los principales gremios empresariales coincidieron en que el cambio de Gobierno abre una oportunidad para recuperar la confianza, pero advirtieron que el optimismo deberá traducirse en decisiones concretas sobre estabilidad regulatoria, seguridad, infraestructura, productividad y manejo fiscal.
La discusión contó con María Claudia Lacouture, presidenta ejecutiva de AmCham Colombia; Natalia Gutiérrez, presidenta del Consejo Gremial Nacional; y Jorge Bedoya, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia, con la moderación de Fernando Quijano, director de La República.
El debate se produce en un escenario en el que las proyecciones citadas durante el encuentro apuntan a que la economía colombiana crecería entre 2,6 % y 2,8 % durante 2026, pero podría desacelerarse hacia aproximadamente 2,2 % en 2027.
La pérdida de impulso fiscal sería uno de los factores detrás de esta moderación, aumentando la necesidad de que el capital privado tenga un mayor protagonismo.
A este panorama se suman otras variables que condicionarán las decisiones empresariales.
Según las cifras presentadas, el dólar podría promediar cerca de $3.757 durante 2026 y superar los $3.850 en 2027, mientras algunos análisis proyectan una inflación superior al 6 %, escenario que mantiene abierta la posibilidad de nuevos ajustes en las tasas de interés del Banco de la República.
“Para volver a invertir a largo plazo se necesitan señales claras de confianza, estabilidad en las reglas de juego y una relación constructiva entre el sector público y el sector empresarial”, aseguró Natalia Gutiérrez.
Para la presidenta del Consejo Gremial, la posibilidad de recuperar el dinamismo existe, pero deberá materializarse en políticas públicas que incentiven la inversión, la competitividad y el crecimiento de los sectores productivos.
Otro de los mensajes del encuentro fue la necesidad de reducir la dependencia de la economía frente a los ciclos políticos.
“Colombia debe dejar de pensar su economía en ciclos de cuatro años y avanzar hacia una visión de largo plazo”, señaló María Claudia Lacouture.
Para la presidenta de AmCham Colombia, esa estrategia requiere políticas de Estado capaces de fortalecer simultáneamente la credibilidad fiscal, la seguridad, la formalización y la inversión.
Una agenda coordinada entre el Gobierno y las empresas, sostuvo, permitiría transformar las expectativas favorables en crecimiento económico sostenible.
Jorge Bedoya, presidente de la SAC, aseguró que existen grandes expectativas frente a las oportunidades de los próximos años, pero insistió en que la rentabilidad y el desarrollo del sector rural necesitan seguridad en los territorios, reglas de juego estables y una conversación fiscal responsable.
El mensaje resulta especialmente relevante para industrias como la avícola.
Según el documento, el sector superó los tres millones de toneladas producidas durante 2025 y su desempeño futuro estará estrechamente relacionado con las condiciones macroeconómicas que enfrente el país.
La conclusión del encuentro fue que el desafío económico para los próximos cuatro años no será únicamente conseguir mejores cifras de crecimiento.
Colombia deberá generar las condiciones para que las empresas vuelvan a comprometer capital a largo plazo.
Para los líderes gremiales, seguridad, estabilidad fiscal y regulatoria, productividad y confianza entre los sectores público y privado serán las variables que definirán si las expectativas de una nueva etapa económica terminan convirtiéndose en inversión, empleo y crecimiento.
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