Cali, noviembre 29 de 2020. Actualizado:

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Lo ideal es aprender

Pensar, respirar y luego… solucionar el problema

Por: Adrián Castañeda

La vida es complicada, por mucho que se intente, no es posible escapar de los problemas, esa es una realidad que existe y con la que se debe aprender vivir.

No se trata de una tienda por departamentos en la que se escogen los pisos a visitar, dejando a un lado el de los productos que no interesan. Porque, los problemas, simplemente no se pueden dejar pasar, requieren una total atención, aunque no tal preocupación.

Ante cualquier situación incómoda o mala, lo verdaderamente importante es moverse para buscarle una solución. Si no se hace, se corre el riesgo grave de quedar fuera de juego.

Es común paralizarse a la hora de tener que solucionar algo, porque lo más sencillo es encontrar excusas para decir:
“Esto pasó y no tiene remedio, que sea lo que Dios quiera”.

Ahí hay un error grave, si en las manos está la solución, entonces lo más lógico es intentar solucionar. Enfrentar el problema con mente fría, servirá para entender que la solución es más sencilla de lo que se pensaba.

Porque así es la vida, cuando se permite que el miedo actúe, todo cobra una dimensión gigante y se complica; pero al tomar la decisión de enfrentar esa situación, la realidad cambia.

¿Qué hacer?

Hay una forma muy interesante de solucionar ciertos conflictos. Son tres pasos realmente sencillos:
Primero: es importante identificar el problema para poder trabajar en su solución.

Segundo: una vez se haya analizado el origen del conflicto y se sepa su causa, es más fácil comenzar a pensar.
Tercero: acción, todo se resumen en esa palabra, algo así como tomar el toro por los cachos para cortar el asunto de raíz para controlar lo que sea necesario.

Si da miedo el camino que se necesita emprender para resolver el problema, solo se debe voltear la vista a otro lado a fin de observar las alternativas; la idea es no permitir que el temor haga de las suyas.

En la mayoría de los casos, los problemas son del tamaño del ojo con el que se están viendo. Incluso, si afectan mucho emocionalmente, pueden verse más grandes de lo que realmente son.

Cuando eso ocurre, es más complicado encontrar una solución, pero no significa que sea imposible hacerlo.
Por eso siempre es bueno observar con los ojos del alma, porque muchas veces cada quien es la solución a su propio problema. Todo lo que se hace trae una consecuencia y no es justo librarse de ella cuando eso afecta de manera directa a otra persona.

Lo ideal es aprender, con el paso del tiempo, a sobrellevar errores y a agachar la cabeza cuando sea necesario. Una actitud así cultivará mejores seres humanos, ayudará a crecer; por eso se hace preciso afrontar cualquier dilema como un reto, porque al verse desde ese punto de vista, el inconveniente deja de serlo y pasa a convertirse en algo muy conveniente.

Solo con cambiar la manera en la que se analiza un comportamiento, se avanza. Una buena forma de crecer es no acostumbrarse a estar mucho tiempo en el mismo lugar por muy cómodo que sea, y dejar de pensar igual.
No es posible ni mucho menos saludable tratar de vivir una vida parecida a la de los demás. Si realmente se quiere encontrar la solución ideal de un problema, entonces es preciso tomarlo con la seriedad del caso y verlo desde el punto de vista individual.

Si una persona respira, puede vivir y si vive, es capaz de solucionar hasta el más grave de todos los problemas de la humanidad.

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