Cali, marzo 4 de 2021. Actualizado: jueves, marzo 4, 2021 03:02

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Restricciones y cuarentenas, marcan la dinámica laboral

Mercado laboral: recuperación en riesgo de no consolidarse

Según las cifras de desempleo con corte a noviembre, la tasa de desempleo (TD) se ubicó en 13.3%, mientras que su promedio de 12 meses fue de 15.8%, lo que significa un incremento de 0.4pp respecto a octubre.

Así lo registró el Comentario económico de Anif que al analizar la serie desestacionalizada y corregida por efectos calendario, se encuentra que la TD retrocedió 0.7 pp frente al mes anterior, la segunda variación intermensual más baja desde abril. Esto indica que, después del choque inicial, la velocidad de recuperación tiende a ralentizarse, un hecho que se exacerba con el aumento de las medidas restrictivas.

Ahora bien, tal como ocurrió en el mes de octubre, la tasa de ocupación se ubicó en 53.2% (que fue 4.6pp inferior al registro del año anterior, tanto para octubre como para noviembre). A su vez, se evidenció que el número de personas ocupadas se mantuvo en alrededor de 21.3 millones. Sin embargo, entre octubre y noviembre se ha visto una disminución en la población desocupada de 4.3%. En efecto, la población desocupada se redujo en aproximadamente 165 mil personas frente al mes anterior, cerca de 160 mil ingresaron a la ocupación mientras que las restantes 5 mil salieron del mercado laboral hacia la inactividad (todo esto en las series corregida por efectos estacionales y de calendario).

¿Estabilidad?

Esto indica que los niveles de empleo podrían estar estabilizándose como consecuencia de la reactivación de las actividades económicas y que, además, están retornando a los valores observados antes de abril (mes en el que se vio una caída de alrededor de 4 millones de ocupados con respecto a marzo, coincidiendo claramente con el inicio de la pandemia y las restricciones a la economía en el país).

Así pues, el incremento anual en la población desocupada, que en octubre fue de 46.6%, disminuyó 6.3pp en noviembre. Sin embargo, un aumento de 40.3% en la población desocupada entre noviembre del 2019 y noviembre del 2020, sigue siendo significativo. Particularmente, preocupa que de los 3.3 millones de desocupados en noviembre, el 57.6% de ellos (1.9 millones) sea de las 13 ciudades principales y áreas metropolitanas (que registraron una TD de 15.4% superando el registro nacional).

Esto deja en evidencia que las autoridades locales tienen un gran desafío en términos de política pública para disminuir el desempleo en los principales centros urbanos, pues es el área que mayor participación tiene en el PIB nacional.

Ahora bien, un análisis del comportamiento del empleo en los principales centros urbanos del país evidencia la importancia de promover, de forma segura, la recuperación de la actividad económica.

Cuarentenas

Las estimaciones sobre el impacto de cuarentenas estrictas sobre el empleo y los ingresos de los hogares en los principales centros urbanos del país no dejan espacio para ninguna duda.

Los resultados indican que, en Colombia, en el periodo comprendido de marzo a noviembre, los hogares han perdido cerca de $29.6 billones, es decir un promedio $3.3 billones cada mes. Eso, en gran medida, se debe a la destrucción de una parte significativa de los empleos, consecuencia del cese de operaciones de gran parte del aparato productivo durante varios meses. En efecto, frente al año 2019, en el año 2020 (marzo-noviembre) se registraron cerca de tres millones menos de ocupados; solo en noviembre esa cifra fue de 1.6 millones.

Pues bien, cuando se comparan los resultados entre las ciudades, se puede ver que la capital del país registra una dinámica que la separa del resto.

La participación de Bogotá en el total de ocupados de Colombia ronda el 18%, mientras que en la pérdida de empleo estimada se acerca al 22%. De forma similar, Bogotá aporta cerca del 27% del ingreso laboral generado en el país y vemos que su participación en el valor del ingreso perdido asciende al 33%. Estos resultados contrastan ampliamente con lo encontrado en ciudades como Medellín, en donde la pérdida de empleo e ingresos es menor que la contribución de la ciudad al total de ocupados y de ingreso laboral. Esas cifras son particularmente dicientes si tenemos en cuenta que Bogotá ha sido reconocida por implementar uno de los cierres más estrictos en el país.

Por otra parte, Cali, Barranquilla y Bucaramanga registran el comportamiento esperado: su aporte a la pérdida de empleo e ingresos laborales es muy similar a su participación en el total de ocupados y de ingresos.

Nótese, además, que la experiencia en la contención del SARS-CoV-2 no ha sido significativamente distinta entre estas ciudades. En la actualidad todas enfrentan los mismos picos agresivos de contagio y presiones demoledoras sobre el sistema de salud. Queda claro que, pese a que el sacrificio hecho en Bogotá por los hogares en términos de ocupación y salarios ha sido más que proporcional a su participación en el mercado laboral del país, eso no ha conducido a mejores resultados en el manejo de la pandemia.

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