Cali, septiembre 21 de 2026. Actualizado: domingo, septiembre 20, 2026 14:00
Por: Adrián Castañeda
@adriancastanedat @deceroaglobal
La noción de emprender con éxito está plagada de mitos, suele creerse que se necesita una fortuna para sacar adelante un emprendimiento, que todo se puede lograr por cuenta propia y que si se tiene cierta edad emprender es imposible.
La sociedad etiqueta todo y el emprendimiento no se escapa a ello. Lo importante es saber que todos esos conceptos preconcebidos son una mentira, una idea que se suelta sin remedio en la mente y comienza a hacer de las suyas.
En el emprendimiento muchos de los límites son solo pensamientos que se quedan grabados y luego se convierten en creencias. Nadie es muy joven o muy adulto para emprender, pues el emprendimiento es un proceso que se puede llevar a cabo en cualquier etapa de la vida, no importa tanto la edad, como el conocimiento o el hecho de que se esté armando una idea de negocio con las pasiones de base.
Es decir, se puede tener 18 años y ser un gran emprendedor o emprendedora, pero también se puede tener 35 y lograrlo o 60 y tomar la mejor decisión de la vida: comenzar a caminar hacia la realización de los sueños.
J.K Rowling logró publicar Harry Potter y la piedra filosofal, la obra que le cambió la vida (por la que la conocieron) después de sus 30 años. La dinámica de la sociedad actual puede hacer pensar que, si ya se pisaron los 30, no hay oportunidad para nada; pero si Rowling pudo ¿quién dice que alguien más no lo logre?
El emprendimiento, no necesita de una fecha de nacimiento, necesita ganas, pasión, conocimiento e incluso miedo para que se haga realidad; sin dejar de mencionar la inteligencia, porque emprender con inteligencia es una estrategia que ayudará a minimizar los riesgos de equivocación.

Un emprendedor o emprendedora inteligente es quien toma las decisiones correctas, en el momento preciso y siempre analizando los escenarios. El emprendimiento inteligente basa su acción en trabajar con talento humano (propio o ajeno), herramientas tecnológicas adecuadas, actitudes potenciadoras de resultados y planificación.
Siendo la bandera de las actitudes una de las más importantes porque la forma en la que se enfrentan los retos, las estrategias de acción que se utilizan para solventar problemas e incluso la manera en la que el emprendedor o emprendedora se trata cuando las cosas no salen del todo bien, determinan en gran medida muchos resultados; emprender con actitudes positivas es ser más inteligente que el resto del mundo.
Todos, absolutamente todos los seres de este planeta poseen talentos o capacidades que bien pueden aprovechar para potenciar sus negocios.
El problema se presenta cuando no se toma el tiempo de descubrir cuáles son; los talentos individuales son importantes, pueden convertirse en una gran fuente de ayuda, pero solo si se sabe tratarlos de la manera adecuada.
Por estas razones vale la pena preguntarse: ¿Se pude emprender sin perder la cabeza y en cualquier etapa de la vida?
La respuesta es que sí, es posible emprender y muy bien, sin complicarse la vida, porque se trata de un arte a cultivar y perfeccionar, siempre y cuando se adquiera el compromiso de hacerlo.
Si hay ganas de emprender, entonces hay que hacerlo, sin tomar en cuenta el calendario, pero siempre apuntando a la preparación, a afinar conocimientos que se convertirán en las herramientas de batallas.
No existen los malos o los buenos emprendedores, existen los emprendedores que hacen lo mejor con lo que tienen y siempre se preocupan por crecer. No existen los jóvenes o viejos emprendedores, existen los emprendedores dispuestos a luchar sin cansancio a cualquier edad.
Adrian Castañeda. Empresario, inversionista, conferencista y autor que ayuda a emprendedores desde la realidad y la experiencia personal.
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