Cali, junio 8 de 2026. Actualizado: viernes, junio 5, 2026 22:18
La base de un buen rendimiento académico se compone de buenos hábitos, organización y planificación de actividades, así lo determina Marcela Mesa psicóloga y consultora de talento humano de la Universidad de Giessen (Alemania).
Para la profesional Mesa, se debe contemplar que los intereses cambian cuando son niños y se vuelven adolescentes, por eso se les debe dar un tratamiento diferente.
“Primero debemos diferenciar según edades, pues es diferente el trato para un niño de primaria que para un joven de secundaria”, señala la psicóloga.
Niño de primaria…
Para un niño de primaria, la familia es realmente importante, destaca Mesa, ante todo el infante necesita una base estable y unos buenos hábitos de rutina.
“Unos horarios para dormir, para levantarse, para comer y estudiar. Todo esto genera buenos hábitos. Esos ciclos del día a día los construye al niño desde el Jardín hasta la finalización de la primaria. Una disciplina de alimentación, de sueño, estudio y de descanso”, dice la psicóloga.
La profesional Mesa resalta que es importante, al igual que unos buenos hábitos, la actitud y el libre desarrollo de su personalidad: “En el niño es importante también la construcción de la autoestima, basado en el reconocimiento de sus logros y todos los apoyos emocionales que requiera desde la casa. Un niño sano, con unas condiciones sanas escolares y familiares, tendría que llevar un ritmo de manera normal”.
En un joven de secundaria…
Para un adolescente las condiciones cambian. Según la psicóloga Mesa, “los jóvenes empiezan a mostrarse tradicionalmente muy desmotivados por el colegio, priman otros intereses como los amigos, el deporte y las actividades de tiempo libre, más que las actividades escolares. Eso es normal y natural de la adolescencia”.
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