Cali, octubre 21 de 2026. Actualizado: miércoles, octubre 21, 2026 08:00
Por: Javier Enrique Baquero Pardo
Especial para Occidente
Mientras que en Colombia cada día 46 millones de habitantes le exigen al gobierno nacional más seguridad para facilitar la convivencia ciudadana, mantener una armonía social estable y alejar de nuestros hogares la delincuencia de cualquier tipo, la semana anterior pudimos testimoniar como un grupo de académicos ambientalistas contradecían este sentimiento nacional para oponerse a una Subestación de Guardacostas en la Isla Gorgona.
Los antecedentes de la violencia en nuestro país y especialmente en el Pacífico colombiano por causa de las bandas criminales dedicadas al narcotráfico, el secuestro, la extorsión y otra serie de delitos, han marcado drásticamente a la sociedad de todo tipo de etnias trágicamente. Muchas generaciones en esta región han padecido por motivo de la violencia e inclusive y quizás más que muchos otros, los miembros de la Fuerza Pública.
Para no ir muy lejos, basta con recordar los hechos ocurridos precisamente en Isla Gorgona el 24 de noviembre del año 2014, cuando guerrilleros del frente 29 de las FARC atacaron el puesto de Policía, asesinando a su Comandante, Teniente Jhon Álvaro Suárez Carvajal, y dejando seis policías más heridos. Nuestra memoria no puede ser tan frágil para querer olvidar tan irresponsablemente este tipo de actos terroristas que han manchado con sangre inocente la tranquilidad que tanto anhela el pueblo colombiano.
Hoy los pobladores del Pacífico Colombiano continúan en ascuas sorteando situaciones extremadamente difíciles de orden público, debatiéndose en una guerra sin cuartel entre la Guerrilla del Ejército de Liberación Nacional – ELN y grupos armados organizados como “El Clan del Golfo”, “La Empresa” y “Los Puntilleros”, entre otros, quienes disputan a sangre y fuego el control territorial y los corredores de movilidad para facilitar la logística del negocio de las drogas.
¿Si esto no requiere seguridad, entonces que la requiere?
La mutación de estas bandas criminales que cada día se hacen más poderosas con armas y explosivos a causa de los réditos del narcotráfico, ha requerido de la presencia ofensiva y constante de la Policía y de las Fuerzas Militares en todas las dimensiones, por tierra, aire, arterias fluviales y en el mar, ya que esta amenaza que agobia a las comunidades de la región transitan y emplean todos los recursos allí disponibles, y como se mencionó, el mar no es la excepción, inclusive es quizás uno de los medios más empleados para delinquir, por allí se mueve casi el 80% de la cocaína transportada ilegalmente para Centro América, Estados Unidos y otros países de Europa.
La Subestación de Guardacostas que se instalará en Gorgona hace parte de esa gran estrategia de seguridad nacional que intentará cerrarle espacios a estos criminales y así poder afectar negativamente las finanzas que los mantienen “vivitos y coleando”.
Además, si de protección del medio ambiente se trata, debemos recordarle al Comité Técnico-Científico de la Isla Gorgona y a la Academia de Ciencias Exactas, que a través de la Ley 99 de 1993 por medio de la cual se creó el Ministerio del Medio Ambiente, en su artículo 103 indica que “las Fuerzas Armadas velarán en todo el territorio nacional por la protección y defensa del medio ambiente y los recursos naturales renovables y por el cumplimiento de las normas dictadas con el fin de proteger el patrimonio natural de la nación, como elemento integrante de la soberanía nacional”. Inclusive el nuevo Código de Policía, Ley 1801 del 29 de julio de 2016, en el artículo 160, parágrafo 4 señala que “en las aguas jurisdiccionales colombianas la actividad de policía será ejercida por el Cuerpo de Guardacostas de la Armada Nacional”, luego esto quiere decir que lo que se está haciendo en pro de la seguridad del pueblo colombiano es un mandato nacional.
En este orden de ideas, vale la pena mencionar que la Armada Nacional el año anterior recuperó más de 800 personas siniestradas en altamar, se incautó de 175 toneladas de clorhidrato de cocaína, gran parte de ella en el Pacífico colombiano, 96 toneladas de pesca ilegal, 22 mil metros cúbicos de madera, al tiempo que recuperó más de 13 mil especies de fauna que fueron devueltas a su habitad natural, luego que traficantes las estuvieran comercializando
¿Si esto no les conviene a los colombianos entonces a quien le conviene? No es hora de señalar responsables por el inicio de las obras de la Subestación de Guardacostas en Isla Gorgona, tanto Parques Naturales Nacionales en cabeza de su Directora Julia Miranda Londoño y la Armada Nacional están cumpliendo con un mandato nacional, y a la vez, con la necesidad que tiene esta región pacífica en lo que a la seguridad ciudadana requiere, no seamos insensatos y más bien pensemos en el bien común de nuestros pobladores y no en intereses particulares y egoístas que no contribuyen a construir la paz y la tranquilidad de nuestra Nación.
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