Cali, septiembre 10 de 2026. Actualizado: jueves, septiembre 10, 2026 20:18
En el corredor de un cuarto piso, los segundos del terremoto se hicieron siglos; cuando se pensaba que iba a terminar el sacudón fue más fuerte, mientras que se escuchaban gritos y vecinos corriendo por las escaleras e intentos por sacar a otros con problemas para caminar o enfermos… Cuando se cumplieron los siglos y dejó de temblar, en Cali había un intenso olor a polvillo, a tierra y a tragedia…y a solidaridad, la misma solidaridad que las diferencias políticas no han podido acabar.
Ya en suelo firme, todo pasó por la mente de una manera rápida, las miradas se cruzaban sin decir nada, era lo mejor, el susto estaba en los ojos y en la cara de todos, al tiempo que se escuchaban preguntas y llamados en busca de familiares, amigos o vecinos que no estaban a la vista, la mayoría de las respuestas era entre dudas… Hasta que por fin se oía “dónde se había metido, para dónde se había ido…”.
Y luego la zozobra por conocer sobre los demás familiares… zozobra que se hizo mayor al percatarnos que no había señal, que la energía se había ido, lo mismo que el indispensable y prioritario internet, además del agua.
Los servicios básicos colapsaron… Solo se mantuvo el gas, el mismo que recomendaron cerrar la llave de paso.
De nada valía “tener plan” o haber “cargado minutos”, porque las señales colapsaron.
Hubo que pasar media hora o más para que los celulares sirvieran para hacer y recibir llamadas, así fueran entrecortadas y propensas a caerse.
Allí se supo de familiares que estaban bien en distintas zonas de la atribulada Cali… todos en un mar de angustias y tensiones. Tristemente también se supo de miles de personas golpeadas directamente por la tragedia.
Poco a poco, muy poco a poco, comenzaron a entrar mensajes a los grupos y entonces supimos de demás familiares, amigos y relacionados.
Igualmente, las redes sociales se convirtieron en principales canales de información… y hasta de desinformación.
De todas formas, los videos y las fotografías que llegaban hablaban de la magnitud de la tragedia natural en el Valle, Chocó, Caldas, Pereira y Armenia.
Primero el Observatorio Sismológico de Colombia informó una magnitud de 6.2, pero al poco tiempo corrigió y lo fijó en 7.4, qué, a decir de los técnicos, es considerado “dañino”, pues puede ocasionar destrozos en las edificaciones y con ellos víctimas, tal como lo hizo… Las cifras han ido en aumento a medida que pasan las horas y se avanza en la remoción de escombros, en los que, en medio de la tragedia, ha emergido vida, como aquella madre que en el Hospital Universitario del Valle -HUV- fue rescatada con su bebé casi recién nacido; los extrajeron, cargados por un socorrista, utilizando cuerdas de descenso.
El alcalde Alejandro Eder, en cuestión de minutos y recibidos los primeros reportes, trazó instrucciones al gabinete para que actuará en orden, con precisión y decisión… y se lanzó a las calles para incentivar a sus equipos rescatistas y a los organismos de apoyo, además de realizar contactos con el presidente Abelardo de la Espriella, alcaldes de las principales ciudades capitales en procura de ayudas, en especial grupos especializados, las respuestas fueron positivas en todos los niveles.
Luego se conocería más sobre la real magnitud de la tragedia ocasionada por este terremoto con epicentro en San José del Palmar, olvidado municipio al sur del Chocó, cuyas primeras casas y luces se pueden ver desde El Cairo, Valle… Se supo de viviendas y hasta edificios colapsados en Cali, Buga, Tuluá, Palmira, Roldanillo, Buenaventura y daños menores en otros municipios.
La secuela se extendió a Armenia, Manizales, Pereira, Dosquebradas y otras localidades de los departamentos del eje cafetero.
El desplazamiento de una de las torres de la Catedral de Manizales, averías en la cúpula de la Basílica del Señor de los Milagros, en Buga, y daños en otros templos están en la lista, al que se suman hospitales y clínicas que perdieron algunas de áreas de servicios y que tuvieron que evacuar pacientes y reubicarlos en zonas transitorias, como la Clínica de Colores (Desa) que en Cali los llevó a amplio parqueadero cubierto; mientras que el HUV los ubicó en un parque-jardín y luego en un área hospitalaria.
En el norte de Cali, otras clínicas utilizaron vías que se cerraron y tras comprobar que los daños eran menores volvieron a ingresar a sus pacientes.
En la tarde noche el presidente De la Espriella aterrizó en Cali proveniente del Chocó, participó en el Puesto de Mando Unificado -MPU- habilitado aquí, donde en conjunto con la gobernadora Dilian Francisca Toro, y el alcalde Alejandro Eder, concertaron planes de acción, tanto para el Valle en general, como para Cali, en particular. Luego viajó a Bogotá y de allí, horas después, irá al Eje Cafetero.
Fue claro el mandatario: “en este momento la prioridad son los desaparecidos, pues muchos pueden estar vivos”… Escribir sobre censos en casos como este siempre será prematuro porque las cifras del dolor suelen cambiar muy rápido…y DIOS quiera que sigan aumentando las cifras de personas rescatadas.
Falavi2005@yahoo.com
@falavi2005
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