Cali, enero 21 de 2026. Actualizado: miércoles, enero 21, 2026 23:10
La comunidad veterinaria internacional mantiene encendidas las alertas por la expansión de la panleucopenia felina, un virus altamente contagioso y potencialmente mortal que afecta a gatos domésticos.
En lo que va de 2026, se han reportado brotes en Estados Unidos y varios países de América Latina, lo que ha generado preocupación entre especialistas, refugios y cuidadores de mascotas.
En este contexto regional, Colombia también ha prendido las alarmas y avanza en monitoreos preventivos ante el riesgo de ingreso y propagación del virus.
La panleucopenia felina, también conocida como parvovirus felino o distemper felino, ataca principalmente el sistema inmunológico, el tracto digestivo y la médula ósea de los gatos.
Aunque no representa riesgo para los humanos, su gran resistencia en el ambiente la convierte en una amenaza difícil de controlar: el virus puede permanecer activo durante semanas o incluso meses en superficies, objetos, ropa y calzado, facilitando una transmisión silenciosa dentro de los hogares.
Veterinarios han advertido que el contagio no ocurre únicamente por el contacto directo entre animales.
Platos de comida, juguetes, camas, jaulas o incluso las manos y prendas de personas que estuvieron en contacto con gatos infectados pueden convertirse en vehículos del virus.
Por esta capacidad de propagación indirecta y por las estrictas medidas de limpieza que exige, algunos especialistas la comparan con el “Covid de los gatos”.
Los síntomas suelen aparecer pocos días después de la exposición e incluyen fiebre persistente, vómitos, diarrea —en algunos casos con sangre—, deshidratación severa, debilidad extrema, pérdida de apetito y una rápida baja de peso.
En cuadros graves pueden presentarse anemia, secreciones respiratorias y alteraciones neurológicas.
Los gatitos menores de seis meses, los animales no vacunados y aquellos con defensas bajas son los más vulnerables, con un alto riesgo de complicaciones fatales.
En Colombia, veterinarios y clínicas han reforzado la vigilancia clínica y los llamados a la prevención, ante el aumento de reportes en países vecinos como México y El Salvador.
Aunque no existe un tratamiento que elimine directamente el virus, la atención temprana, la hospitalización, el aislamiento y el soporte médico pueden marcar la diferencia.
Los expertos coinciden en que la vacunación oportuna y la higiene estricta del entorno siguen siendo las herramientas más eficaces para proteger a los gatos y evitar brotes.
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