Cali, mayo 6 de 2026. Actualizado: martes, mayo 5, 2026 21:29
Luis Ángel Muñoz Zúñiga
Especial Diario Occidente
El primero de noviembre la Iglesia Católica celebra el día de los santos difuntos. La literatura y la cinematografía colombiana también han tomado el tema de los difuntos, las beatificaciones y los milagros santorales, para incluirlos en sus páginas. El costumbrismo de Tomás Carrasquilla y, el realismo mágico, de Gabriel García Márquez, recrearon estos temas relacionados con la mitología, las leyendas y la fe popular. En el cuento “En la diestra de Dios padre”, Carrasquilla narra una amena aparición terrenal de Jesús y San Pedro. “La tercera resignación”, fue el cuento con el que García Márquez debutó en la literatura y narró las tres muertes que le pueden ocurrir a una persona. Y con el filme “Milagro en Roma”, Lisandro Duque Naranjo cuenta la historia de un padre que le pide al Vaticano la canonización de su hija.
La Biblia es la primera fuente donde se lee sobre santidad. A Cristo le siguieron las muchedumbres por sus señales milagrosas al multiplicar los panes, calmar las tempestades, curar los enfermos, devolver la vista a los ciegos y resucitar a los muertos. El Papa para reconocer un santificado, exige testimonios sobre sus milagros. Después que los méritos sean reconocidos, sólo se puede solicitar la santidad cinco años después de muerto y esperar un largo proceso de canonización.
La primera santa colombiana fue Laura Montoya, canonizada el 12 de mayo de 2013, después que pasaron cincuenta y tres años desde que se abrió el proceso de santificación. La santa colombiana había nacido en 1874 en Jericó Antioquia y falleció en Medellín en 1949. Desde muy joven ejerció de educadora y pronto se convirtió en misionera en la selva de Urabá, evangelizando, ayudando y defendiendo a los indígenas emberás. Laura fundó una comunidad religiosa para ayudar a los pobres, que hoy tiene asistencia en 21 países.
Este cuento de Tomás Carrasquilla, considerado el más popular de su obra literaria y que se ha representado teatralmente en muchas versiones, recrea una segunda venida de Cristo, acompañado por su apóstol Pedro. Precisamente se le aparece a Peralta, un jugador de dados, hombre bondadoso y le hace el milagro de llenar su alacena de muchos manjares. “El Padre Eterno, que en todas las bullas de Peralta no había hablao palabra, se paró y dijo de esta moda: Peralta escoge el puesto que querás. Ninguno lo ha ganado tan alto como vos, porque vos sos la humildá, porque vos sos la caridá”.
Con “La tercera resignación” (1947), Gabriel García Márquez se presentó en el mundo de las letras. Narró todos los temores y pensamientos que sintió un niño cuando por primera lo llevaron a la velación de un difunto. “Resignado oiría las últimas oraciones, los últimos latinajos mal respondidos por los acólitos. El frío lleno de polvo y de huesos del cementerio penetrará hasta sus huesos y tal vez disipe un poco ese olor. Tal vez –¡quién sabe!- la inminencia del momento le haga salir de ese letargo.”
En “Cien años de soledad” (1967), su obra cumbre el autor retoma el tema los difuntos, pero ahora en su novela los personajes resucitan, como son los casos del gallero Prudencio Aguilar y del gitano Melquiades. “Ella estaba tan conmovida que la próxima vez que vio al muerto destapando las ollas de la hornilla comprendió lo que buscaba, y desde entonces le puso tazones de agua por toda la casa. Una noche en que lo encontró lavándose las heridas en su propio cuarto, Jose Arcadio Buendía no pudo resistir más. -Está bien Prudencio – le dijo-. Nos iremos de este pueblo, lo más lejos que podamos, y no regresaremos jamás. Ahora vete tranquilo-“Más adelante en otro capítulo, narra que varios años después desde que le confirmaron la muerte del gitano Melquiades, este regresó a Macondo rejuvenecido.
Lisandro Duque Naranjo, con guión de García Márquez, dirigió en 1988 “Milagro en Roma”. “La santa” es el título original de la historia, siendo esta una de sus narraciones recopiladas en sus doce cuentos peregrinos. El filme narra la historia de Margarito Duarte, quien convencido de que en vida su hija tuviera poderes milagrosos, porque al ser desenterrada doce años después se conservaba intacto su cuerpo. Entonces Margarito viaja hasta Roma para que el Papa beatifique a la niña.
La Iglesia Católica le dedicó un día especial a cada santo. Por esa razón, de acuerdo a la fecha de nacimiento, algunos padres suelen ponerle a su hijo un nombre homónimo y en los cumpleaños celebran el día de su santo.
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