Cali, noviembre 8 de 2026. Actualizado: sábado, noviembre 7, 2026 10:49
Diferentes sectores suman fuerzas para combatir el hambre en los sectores vulnerables de Cali, un ejemplo de ello es la articulación que están haciendo empresarios, organizaciones sociales y ciudadanos con Compromiso Valle, una iniciativa que ha habilitado 85 comedores comunitarios.
Uno de ellos está ubicado en el barrio Los Robles, en la comuna 13, al oriente de Cali, llamado comedor comunitario ‘Son Delicias’, en donde se presta servicio nutricional a menores y a adultos mayores, pero igualmente se atiende a personas de todas las edades.
Así lo explicó Fabiola Ramos Rodríguez, representante legal de la Fundación Social Semillas y encargada del comedor comunitario, quien aseguró que dicho espacio les permite apoyar a la comunidad en general con una completa nutrición para que tengan una buena alimentación. En total se atiende a 120 personas.
“El comedor comunitario está apoyado por Compromiso Valle, que es un grupo de empresarios que están apostándole al cambio y a la transformación en la comunidad, la Pastoral Social en convenio con la Arquidiócesis de Cali. Al compartir la comida y hablar temas que a todos nos competen se llegan a convertir en una familia, entonces ya no somos cinco o seis integrantes, sino que ya somos 120 personas en la mesa”, manifestó la Ramos Rodríguez.
Igualmente, con la Fundación Social Semillas, ubicada en el barrio El Poblado, también en el Distrito de Aguablanca, se benefician otras 120 personas, principalmente mujeres cabeza de hogar y niños, a quienes se les brindan actividades de apoyo como cursos de decoración de fiestas, decoración de uñas y algunos talleres seminarios de autoestima, valores, juegos, recreación, entre otras cosas para conectar con ellas.
“En muchas ocasiones se busca resolver algunos temas, por ejemplo, tengo dos mujeres embarazadas a las que hay que hacerles el baby shower, y a los niños les estamos programando actividades de recreación, de lúdica, porque ellos viven en espacios muy reducidos y no tienen a donde jugar, en cambio en la fundación hay espacio”, dijo la lideresa.
La directora ejecutiva de ProPacífico, María Isabel Ulloa, se refirió sobre Compromiso Valle como una iniciativa que surgió después de la crisis social y los sucesos ocurridos durante abril, mayo y junio del año en curso para fortalecer el tejido social, la generación de oportunidades y a la reactivación económica de la región.
“Es importante mencionar que la iniciativa reúne una oferta de 28 programas hechos a la medida de las necesidades de la población, con los cuales se busca contribuir al mejoramiento de la calidad de vida de 30 mil personas en Cali, Palmira, Jamundí, Yumbo, Candelaria, Buga y Buenaventura”, explicó Ulloa.
Compromiso Valle estableció como meta llegar a 30.000 personas en situación de vulnerabilidad, especialmente jóvenes, y a la fecha, después de 4 meses de accionar, la iniciativa reporta más 13.000 personas beneficiadas a través de 6 prioridades: Seguridad Alimentaria, Transformación de Proyecto de Vida, Empleabilidad, Emprendimiento, Liderazgo Sólido y Educación.
Finalmente, la Directora resaltó dos puntos importantes: escucha activa y construcción colectiva. “Compromiso Valle nos permitió sentar en la misma mesa a ciudadanos, empresas de todos los tamaños y fundaciones, con el fin de escucharnos, entendernos, y buscar la mejor salida luego de un periodo de alta incertidumbre y confrontación”, agregó.
“Durante el proceso, hemos reconocido la responsabilidad de cada sector para aportar a la transformación social, identificado el inmenso aporte del liderazgo positivo y cómo impacta en las acciones diarias de la población; y aunque la iniciativa tiene un periodo finito de ejecución (18 meses), pretende sumarse y aportar a las soluciones estructurales que plantea el Gobierno”, puntualizó Ulloa.
Para el sacerdote de la Arquidiócesis de Cali, Oscar de La Vega, director ejecutivo Banco de Alimentos, hay dos palabras que definen a los líderes y a las fundaciones que trabajan a diario desde los barrios: solidaridad y transparencia.
“Cuando las ciudades van creciendo tan rápidamente, que es el caso de Cali, donde tenemos corrientes migratorias ¿Cómo podemos seguir trabajando la solidaridad? Y ¿Que las fundaciones no sean un negocio de familia sino realmente aporten a un empoderamiento de las organizaciones dentro del territorio?”, cuestionó de La Vega, quien desde hace 21 años hace parte de la Arquidiócesis.

El Banco de Alimentos funciona como una sombrilla para que las fundaciones que no reciben apoyo estatal puedan recibirla a través de la ayuda privada que la institución eclesiástica consigue para llevarlas en tiempo real, y que estas a su vez puedan cumplir con los sistemas del perfil higiénico sanitario y lo más importante, que puedan combatir el hambre, que es el propósito de todos.
“Estamos en toda la ciudad y fuera de la ciudad en la parte rural a donde llega el Banco de Alimentos más o menos con 280 fundaciones. Este no es un banco proselitista, ni elitista sino de un carácter humanitario de dos vertientes: el tema del hambre y el tema del impacto ambiental para que la comida no sea un factor contaminante del medio ambiente, pero también que la comida se pueda servir dignamente”, destacó el sacerdote.
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