Cali, agosto 10 de 2026. Actualizado: lunes, agosto 10, 2026 18:19
Redacción: Juan Pablo Garzón Vásquez
Desde muy niño Andrés ha tenido el toro de lidia en su oído y mente, en su entorno familiar lo respira por quehacer e incluso sus juegos de infante tuvieron siempre que ver con este místico arte.
Andrés Roca Rey es a la fecha una institución, su legado e historia pareciera un cuento de héroes, su corta edad no reflejaría todo lo escrito. Creo que nació con una estrella grande, como todos en este universo, pero el Limeño convencido y sin perjuicios ha superado las adversidades, ha entregado su potencial y como lo dice la Biblia católica: ha duplicado los “talentos”. En nuestros conceptos culturales se habla de destinos, se acuña frases como por ejemplo: “nació para eso”, “qué suerte tiene”, “le ligo” y podría seguir enumerando muchas.
Trayectoria
Caminemos por la vida de Andrés Roca Rey y vayamos a su infancia, con tan solo siete años de edad recibe un detalle anhelado, el ganadero de reses de lidia Rafael Puga le permite lidiar con percal y pañosa una becerra de su hierro, el regalo se hizo con el ánimo de conmemorar su cumpleaños y desde ese preciso momento empezó a dejar visos de luz de su buen torear, expresión que hoy gozamos.
Caminó varios años en la tierra Inca, tentaderos, presentaciones ocasionales y mucho toreo de salón y vino un hecho memorable: el Festival Señor de los Milagros de 2007, donde se vio anunciado al lado de Víctor Méndez, Vicente Barrera, Eduardo Gallo, David Galván y su hermano Fernando Roca Rey, pues ese 4 de noviembre salió a hombros luego de desorejar su becerro. Luego de tan profundo logro a su corta edad viaja a México, donde continuó cosechando esperanzas y sin lugar a dudas también desilusiones, pues todo no es color de rosa. En el país manito participó en el primer concurso mundial de escuelas taurinas en 2008 y en la segunda edición del mismo certamen en 2010, resultando triunfador en ambas ocasiones. Los dos años recibió el trofeo como triunfador absoluto del concurso, además de recoger en el último año de su participación el Trofeo al Mejor Toreo de Capote.
En 2011 emprende aventura hacia la península ibérica, allí llega a la Escuela Taurina de Badajoz donde recibe las orientaciones del Maestro José Antonio Campuzano, trabaja campo, depura técnica, conoce más del toro, su mente se profundiza y al lado de su mentor empieza a caminar el mundo taurino, viajan a nuestro país, participan del certamen novilleril de Manizales Toros y Ciudad, se ganan el cupo para la novillada de feria y se enruta al camino de los triunfos.
‘Figura’
Hoy a sus 21 años de edad goza del honor de ser ‘figura’, su condición humana sigue igual que siempre, su postura de señorío lo sigue llevando lejos, eso dice mucho de este gran torero, ese Espada peruano que en su tierra ha sido llamado “Rey”, no por su apellido, sino por su dimensión artística y humana. Cali lo verá esta tarde de nuevo y seguro que la historia será de gloria.
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