Cali, octubre 31 de 2026. Actualizado: viernes, octubre 30, 2026 22:38
Es la primera vez que ocho habitantes de calle llegan al grado 11 de bachillerato, el logro hace parte del componente pedagógico del proceso de resocialización que promueve la Secretaría de Bienestar Social, a través de la Fundación Samaritanos de la Calle que implementa otras estrategias de atención.
La capacitación cuenta con el respaldo de la institución educativa Santa Librada.
El secretario de Bienestar Social Esaúd Urrutia Noel dijo que esta iniciativa hace parte de la restitución de sus derechos, “tanto el estudio de primaria como secundaria busca mejorar su calidad de vida, que puedan continuar con sus estudios, que emprendan una preparación que les permita recuperarse, conseguir un empleo y tener estabilidad en sus vidas”, puntualizó.
Ahora todos ven sus sueños más cerca, Dámaso, Leonardo, Jenny, entre otros, aseguran que ven que todo lo que se proponen lo pueden lograr. “Yo era de las que pensaba que yo tan vieja para estudiar, ahora ya pienso que me gradúo en diciembre y quiero estudiar mercadeo para impulsar un negocio” asegura Jenny, una samaria que cuenta que pasó 16 años dando tumbos en la calle consumiendo droga.
“Probé cuanta porquería había, hoy gracias a mi voluntad y a los profesionales de aquí estoy limpia, quiero volver a mi tierra, recuperar a mi familia y trabajar juiciosa”.
Sady Samir Salazar, sicólogo de Samaritanos explicó que todos los estudiantes iniciaron en dispositivos de bajo umbral, después llegan al hogar de paso, “aquí en Sembrando Esperanza tienen una atención con todo el equipo interdisciplinario en el cual se refuerzan muchos elementos de los participantes y pasan por todas las etapas de resocialización en la que está incluida la pedagogía”, explicó el profesional.
Otro de los estudiantes es Leonardo Paz, el operador par que trabaja en Casa Cuatro, el dispositivo de bajo umbral en el Calvario, dice que ha visto tantos cambios positivos en su vida gracias a que emprendió una vida sin drogas, que quiere alentar a quienes todavía dudan en dar el paso, “nunca es tarde , la vida siempre nos da la oportunidad y que todo lo que aprendamos nos va a servir y que es para nuestro beneficio”.
Este grupo de jóvenes pronto empezará a cursar el grado once de bachillerato y en diciembre lanzarán el birrete al aire como símbolo de la nueva vida y así emprender el camino de preparación a un oficio que les procure una mejor calidad de vida.
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