Cali, junio 24 de 2026. Actualizado: martes, junio 23, 2026 23:25
La vida para Felipe Amú Vente, un joven de 17 años de Timbiquí, Cauca, no ha sido fácil. Nació sin signos vitales y cuando todos lo daban por muerto una tía realizó algo inesperado, descabellado para algunos.
“Trajo un valde vacío, lo puso encima de mí y le pegó tres veces con una cuchara. En ese momento empecé a vomitar, a llorar, ahí reaccioné”, cuenta este muchacho que lleva el Pacífico en la sangre.
Han pasado 17 años y Felipe todavía no comprende lo que pasó. “El Pacífico es mágico, hay cosas fantasiosas pero que sí funcionan. Todo depende de la fe”, dice Felipe.
Es un adolescente aun pero por su liderazgo, compromiso y conocimiento de la música del Pacífico fue nombrado subdirector de la escuela Canalón de Timbiquí, que ha participado en tres oportunidades en el Petronito, evento que se hace en el marco del Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez.
A los 6 años, por cuestiones de salud, tuvo que salir de su natal Timbiquí hacia Buenaventura, donde su abuela, y fue ahí que empezó a despertar su vena artística.
“Estaba en séptimo en el colegio la Normal Superior Juan Ladrilleros cuando empecé a escribrir y a declamar poesía”, cuenta Felipe.
Corría el 2012 cuando su familia tuvo que abandonar Timbiquí y trasladarse a Cali por cuestiones de seguridad. “En ese momento pensé que era necesario estar con mi familia otra vez y me vine a Cali”, dice el joven.
El universo estaba alineado para explorar el amor por lo cultural. Este joven entró a estudiar en el colegio Santa Isabel de Hungría en Cali y allí participó en concursos de poesía donde se destacó, pero además empezó a dar a conocer la cultura del litoral Pacífico. “Empecé declamando, después le metí baile, luego llevé la marimba. En el colegio pocas veces habían escuchado una marimba o una canción del Pacífico”, cuenta Felipe.
En el 2014 conoció a María Celia Zúñiga, una de las cantoras del grupo Canalón de Timbiquí, quien era amiga de su mamá.
“Ella me llevó a grabar un disco de música del Pacífico y me interesé mucho, fue un acercamiento muy ameno con todo lo que hay detrás de la producción de un disco, en ese momento me conecté más con mi cultura”, dice Felipe.
Reagrupación
El grupo Canalón de Timbiquí es original de ese municipio caucano, pero a medida que los integrantes fueron creciendo salieron del Cauca a buscar nuevas oportunidades y el grupo se desintegró. Pero el destino los unió nuevamente en Cali en el 2014 y crearon la fundación Canalón de Timbiquí.
“Siempre me ha gustado cantar y la fundación fue el espacio ideal para hacerlo, ahí comencé como alumno de canto”, dice Felipe. Pero por sus dotes artísticos, este joven también enseñaba a los niños composición, fraseo, estética y la tradición oral del Pacífico.
En la Fundación Escuela Canalón de Timbiquí participó en el Petronito 2014 con la canción “Mí escuela Canalón”, que escribieron los niños. Por su buena presentación fueron invitados a presentarse en el festival Petronio Álvarez. En el 2015 volvieron a paticipar y nuevamente tuvieron una excelente presentación.
Felipe ya no es el niño de antes, este año no participó en el Petronito pero estuvo detrás de todo el montaje y la presentación de los niños.
Amor por el Pacífico
“La música del Pacífico significa esa conexión con mi yo interno que nadie me puede quitar. Ese valor que me dejaron los ancestros y que siempre va a estar ahí. Mi felicidad está en la música del Pacífico”, dijo Felipe.
Conservar la tradición
Gina Moreno, coordinadora del proceso Petronito, explica que este evento busca conservar esa tradición que vino del Pacífico colombiano.
“Es el semillero de música tradicional que pretende fortalecer las prácticas en los niños para que no se pierda la tradición, y lo que exige es el relevo generacional en la música para que el festival no pierda su contenido musical”, dice Moreno.
La Secretaría de Cultura Municipal apoya con docentes en danza, marimba, canto y percusión folclórica a ocho escuelas de Cali que enseñan la música del Pacífico.
Arrullo en el barrio
En la búsqueda de recursos para la fundación, se creó el evento Los Arullos, donde los niños y jóvenes integrantes de la fundación se reunían a cantar. “No nos fue bien con la parte de los recursos, pero era un placer ver a la gente que se reunía a cantar la música del Pacífico, cada vez asiste más gente”, asegura Felipe.
Con el tiempo este evento se volvió el remate del Petronio Álvarez. Una vez se acaba la programación del festival la gente se desplaza hasta Ciudad Córdoba a participar de los arrullos, que van hasta las seis de la mañana.
“La gente se goza la música y los instrumentos sin pelear, es muy sano”, expresó el subdirector de la fundación Canelón de Timbiqui.
Felipe Amu estudia derecho. Quiere ser un abogado para defender los derechos de la población afro, también quiere ser un gestor cultural para lograr el apoyo de los entes del Estado en la tarea de promover la cultural del Pacífico.
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