Cali, septiembre 5 de 2026. Actualizado: sábado, septiembre 5, 2026 14:00
Por: Javier Enrique Baquero Pardo JABA
Cuando uno asiste a una plaza de toros se logran experimentar muchas sensaciones, todas distintas entre sí, pero no por ello disimiles en la conjunción de las emociones, por eso el olor de las plazas llenas cambia, los colores también son distintos y eso es porque en estos tendidos suman energías que enfilan su atención en el arte que se conforma en el ruedo.
Cuando uno asiste a una plaza de toros se logran experimentar muchas sensaciones, todas distintas entre sí, pero no por ello disimiles en la conjunción de las emociones, por eso el olor de las plazas llenas cambia, los colores también son distintos y eso es porque en estos tendidos suman energías que enfilan su atención en el arte que se conforma en el ruedo.
En las gradas las damas luces sus mejores galas y aromas, y eso se siente. Eso enamora.
La diferencian de criterios bajo un mismo “techo” sin que ni un solo conflicto surja también enamora. Es más, cuando un palco como el de ayer erra, la comunicación del público para abuchear o pitar al unísono enamora.
Enamora ver como las plástica de los pintores muchas veces nacen en la suavidad de un lance o un muletazo de aquel torero que muchos siguen por las plazas. Y cuando este mismo torero pega un petardo, también enamora ver como el público ovaciona o simplemente guarda un respetuoso silencio.
Enamora el brindis del torero a un amigo o a una bella dama que engalana la barrera. Igual que se siente el brindis a una plaza llena.
Enamora, hace que los pelos se ericen y hasta el llanto llega cuando el público grita torero, torero, torero. Y cuando un toreo brinda a un compañero herido, como lo hizo Iván Fandiño con su subalterno Chiricuto.
En los toros hay tantos detalles que enamoran, que la protesta antitaurina de ayer, donde los gritos insultantes no fueron contestados por los taurinos, refleja la cultura de envuelve nuestro gusto.
Enamora ver como mis hijos gritan ole cuando un torero embebe la embestida de un buen toro. Enamoran los detalles de la historia que me recuerdan que los toros como la iglesia hacen parte de mi vida.
Fin de los artículos
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