Cali, noviembre 7 de 2026. Actualizado: viernes, noviembre 6, 2026 23:40
Por Edilson Huérfano
Aunque el mundo ha catalogado la Covic -19 como la peor pandemia en la historia de la humanidad, yo la veo como la gran oportunidad que tenemos los seres humanos para reflexionar sobre nuestro rol, en medio de una sociedad que avanzaba a pasos agigantados y sin descanso.
Algunos dirán que no soy elocuente con mis palabras, se preguntarán porque lo digo; es verdad que tal situación ha traído zozobra, miedo, muerte, desolación, hasta puso a temblar la economía mundial y toda religión existente en la faz de la tierra.
Los seres humanos venimos acabando con todo a nuestro paso, la flora, la fauna, los ríos y contaminando mares, venimos de un comportamiento donde habíamos perdido la capacidad de asombro, era más importante ver morir a un hombre desangrado y grabarlo para el Facebook que tratar de ayudarlo, la tecnología no había separado de nosotros mismos, en los restaurantes ya no hablábamos, cada quien almorzaba en la misma mesa por separado, el wasap era más importante que dialogar, el bazuco electrónico desde que llegó controló nuestras vidas y eso no se puede negar.
Pero la pandemia nos hizo recuperar algo que habíamos perdido, la solidaridad, el humanismo y ver en el otro aquel ser humano que necesita de toda nuestra atención. “Nos quitaron los abrazos” dijo alguien, a lo mejor no eran los mas sinceros, pero “nos devolvieron algo más inmenso” digo yo. La solidaridad, la fraternidad y es en este punto que quiero buscar la atención de todos ustedes.
Para nadie es secreto que muchas familias a nivel Cali están pasando por una situación bastante compleja, en especial, el tema alimentario, el más complicado de solucionar dirán algunos y estoy seguro no se equivocan.
Muchas reacciones en favor de aquellos que día tras día clamaban por ayuda para mitigar el hambre que no da espera, y esa reacción fue en cadena, recuperando ciertos espacios frente a la necesidad del otro, mercaos en los barrios, campañas de miles de ciudadanos por la redes buscando alimentos para compartir, comedores en algunos barrios y ollas comunitarias hechas con la ayuda de vecina que antes no se hablaban, pero que ahora habían dejado de lado diferencias, se unían por una bella causa, su propia comunidad.
Petecuy no fue la excepción, alguien puso sus ojos en su gente, en apoyar su causa, la meta un comedor para cien personas donde diariamente tuvieran una comida caliente, esa misma que calmara algo de su necesidad, la fraternidad llegó como debía llegar.
El autoservicio la Gran Colombia se unió a esta noble causa, la de emprender este maravilloso reto, el ser solidarios con el otro, el ver que en conjunto podemos salir adelante sin importar si llegan más pandemias, si en seis años o menos sale el virus del loco, eso no importa porque de esta situación hemos aprendido mucho, nos hacemos más fuertes y humanos a la vez.
Hoy tenemos otros retos, abrir con la ayuda de Dios y de aquellas personas que quieran sumarse a esta causa, más comedores en otros barrios, no importa si es al oeste, centro, norte, sur u oriente, la gente necesita apoyo, así algunos se nieguen a que otros vean su realidad por no ser familias vergonzantes, eso es respetable en medio de su necesidad.
Convocamos más corazones para sumar, acudimos a la generosidad para seguir, necesitamos de ustedes para esta obra que es de todos.
Los invitamos para que se unan en esa construcción de solidaridad, apadrinen un comedor, cada ayuda suma, cada libra de arroz es bendición en cada mesa, cada vez que se sirve un alimento es Jesús que continúa multiplicando los panes y peces.
Comedores comunitarios en tiempos del covid-19
Edilson Huérfano habla de la labor adelantada con comunidades de escasos recursos en el nororiente de Cali, a través de comedores comunitarios.
Publicado por Diario Occidente en Martes, 19 de mayo de 2020
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