Cali, septiembre 5 de 2026. Actualizado: sábado, septiembre 5, 2026 14:00
El reloj marca las 5:50 de la madrugada. A esa hora, cuando el sol aún no aparece en el firmamento, el médico Jorge García Obando ya está de pie. Organiza la maleta, se dispone a salir del apartamento, su esposa le da la bendición, se abrazan y despiden con amor. Ya en la puerta recuerda algo más de su rutina: alcohol glicerinado en sus manos y usar adecuadamente el tapabocas. Son tiempos de COVID-19.
Al salir se encuentra con una calle desolada, pero el temor de enfrentar ese panorama no lo detiene. Camino a la estación del Sistema de Transporte Masivo en Menga, recuerda que el MIO ha dispuesto un servicio especial para los profesionales de la salud: cinco rutas que agilizan, dan garantías y movilizan a los trabajadores del gremio hacia los principales centros asistenciales de la ciudad.
Una vez el Médico accede a la terminal del MIO, observa con atención el afiche que detalla el funcionamiento de la Ruta de la Salud. Entiende que la S21 es la que necesita para llegar a su lugar de trabajo. Recorre la terminal, llega a la bahía 3, espera 10 minutos e ingresa al bus. Se ubica en una de las sillas posteriores del vehículo y observa que el motorista se levanta de su puesto de conducción. Escucha con atención y entonces entiende que está entregando a los pasajeros toda la información del recorrido.
Durante su trayecto a la clínica, observa las calles solas de la ciudad y en un momento de privacidad levanta su mirada hacia el cielo y se encomienda a Dios. A esa hora empieza a caer una leve llovizna y se ven grandes nubes grises que indican lo lluvioso y frío que estará el día.

En un momento del recorrido abordamos al médico García Obando para preguntarle por la experiencia vivida en la Ruta de la Salud. El profesional responde y comenta que se trata de “una experiencia importante, ya que en esta época que se está viviendo de la contingencia por coronavirus, muchas personas se muestran con miedo y hostilidad frente al personal médico y afines. En esta ruta podemos viajar con tranquilidad y sin ser mal observados, sin ser discriminados”.
El médico se da cuenta que ha llegado a su destino, el bus anuncia la parada y Jorge desciende de la S21. Cruza la calle y llega a su sitio de trabajo, donde antes de ingresar se saluda con varios de sus compañeros y personal de enfermería y aseo. Ya al interior de la Clínica Rafael Uribe Uribe, el joven galeno saluda a los guardas de seguridad, camina unos metros y se desaparece en el ascensor, sin antes hacer un gesto con la mano en señal de ‘hasta luego’, dando siempre las gracias por esta experiencia y por una profesión que le permite defender la vida de los demás en tiempos de pandemia.
Fin de los artículos
Ver mapa del sitio | Desarrollado por: