Cali, noviembre 7 de 2026. Actualizado: viernes, noviembre 6, 2026 23:40
Un equipo periodístico del Diario Occidente ingresó hasta las ollas más peligrosas de Cali y conoció de primera mano la manera en la que funciona una amplia red de expendio de estupefacientes.
En el presente informe usted encontrará, narrado desde la voz de los protagonistas, las historias de vida de las personas que por varios motivos se entregaron a las garras de las drogas y de la calle.
En este trabajo se relatan su historia desde hombres que matan por una una dosis de heroína hasta mujeres que venden su cuerpo por una papeleta de basuco.
Rubén es parte del inusual paisaje que ofrece el centro de Cali, el cual está compuesto por habitantes de calle que con frasco de solución en mano, recorren las vías de este deprimido sector de la ciudad, buscando chatarra, reciclaje, o algún incauto para robarlo.
El consumo
A Rubén lo encontramos antes de llegar a El Calvario, dice tener 19 años, pero parece de 30, en su rostro se ven los efectos de las drogas que consume a diario.
Él inhala pegante desde hace dos años, una tragedia familiar lo dejó a merced de la calle: “Un señor todo pepo me mató a mi mamá hace dos años, después de eso me entregué a la calle, al pegante y al bazuco”.
La solución, que es todo menos eso, es una de las drogas más fáciles y baratas de conseguir en las calles del centro de Cali: “La compro aquí mismo en El Calvario, me cuesta 300, 500 o mil pesos. El frasco que me olí hoy me duró cinco minutos y el efecto es de dos horas”.
Él acababa de inhalar pegante antes de hablarnos. Se le veían los ojos extremadamente rojos y perdidos, hablaba bastante lento, se le dificultaba hilar oraciones, decía un par de incoherencias, la boca le olía a solución, estaba con los dedos y labios amarillos, las uñas largas y sucias, con el frasco de pegante en la mano izquierda y en la derecha una pipa para fumar bazuco, la cual aún desprendía humo.
“Yo me meto el pegante por la boca y por la nariz, pero me gusta más por la boca, por ahí el efecto coge más. Esto me mete en un viaje muy extraño, alucino y el mundo se empieza a mover o a caer, me da pánico pero me gusta. Al día me compro dos frascos y combino el pegante con bazuco. Eso me quita la pena de robar. En el centro robo a raponazos”.
¿Nuevas drogas?
Y es que el pegante, o los inhalables, se presentan como drogas emergentes en todo el territorio nacional. Según el Observatorio de Drogas de Colombia (ODC), el alucinógeno más consumido en el país es la marihuana, seguido por la cocaína, después el basuco, el éxtasis y por último las sustancias emergentes como el pegante y la solución.
En el año 2016, el ODC reportó el ingreso de 28 nuevas drogas a Colombia.
Efectos
Cuando le preguntamos a Rubén por los daños a la salud produce el pegante, me sorprendió su relato: “Esto, lógico, me enferma. Cuando meto solución dejo de dormir, por lo menos aquí no he dormido hace cuatro días, no me da hambre ni sed. Una vez pasé durmiendo dos días. Ese día me acosté en la carretera del MÍO y me atropelló un carro de Emsirva y me rompió la clavícula, unas personas me despertaron para ver si me había muerto”.
Sustancias emergentes
Según la médico Diana Marcela Tava, magíster en toxicología de la Universidad Nacional de Colombia, estas sustancias se denominan inhalables o emergentes: “Aquí están el thinner, las pinturas, los extintores, marcadores, correctores, productos de aseo y uso médico. Estas tienen un uso en la industria que no es psicoactivo, por esto no son fiscalizables”.
Daños al cuerpo
Según la especialista en toxicología, los daños que causan los inhalables en el cerebro son irreparables. Cabe resaltar que estas sustancias son depresoras y hasta anestésicos, por esto puede mandar a un segundo plano funciones vitales como comer y dormir.
“Los inhalables son sustancias supremamente tóxicas para la salud. Principalmente el pegante o los pegamentos, causan un daño neuropsicológico supremamente grave, pues ingresan por vía inhalatoria y llegan fácil al cerebro, el efecto es inmediato. También causan daño a la neuroconducción del impulso nervioso. A la persona se le afectan las funciones matemáticas, el diálogo y el habla, se vuelven disárticos, hablan más lento. Cabe resaltar que estos daños son irreversibles”.
Fin de los artículos
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