Cali, agosto 10 de 2020. Actualizado:

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Nuevo libro de Annie Montenegro

Días de infortunio

Por Óscar Hembert Moreno Leyva
Licenciado en Historia, diletante director de cine y fotógrafo.

Annie Montenegro licenciada en literatura de la Universidad del Valle, nos presenta su último libro de cuentos titulado, Días de infortunio, libro ganador de la convocatoria Estímulos 2018 de la Secretaría de Cultura de Santiago de Cali.

El cielo se estaba pintando de atardecer; el hombre levantó el frasco más arriba de los ojos y confirmó que la loción ya se iba a acabar, se le dibujó una mueca y pensó que con lo mala que estaba la cosecha estaría sin perfume por mucho tiempo. Vació un poco del líquido en la mano y se restregó el rostro surcado; aunque la mano ya no estaba húmeda, siguió refregándose la camisa.

Frente al espejo turbio, pero menos viejo que él, se sintió radiante. Se puso el sombrero y salió al patio; desde la puerta de la cocina la mujer le ofreció café, él lo rechazó dándole un beso en la frente.

—Voy a donde el compadre. No me demoro.

La mujer le devolvió una sonrisa mientras lo veía alejarse por el camino, lo vio cruzar el broche y estuvo segura de que tardaría en regresar.

Entró a la cocina, espantó al perro que remolineaba cerca de las ollas en el piso y descolgó el canasto del pan que pendía del techo en un alambre hollinado. Allí estaban todos los ajíes que había recolectado desde hacía ocho días, sabía que así guardados él no los descubriría.

La tarde se le fue despichando ajíes sobre la batea de piedra que le diera su abuela cuando se casó; tanto le ardía el corazón que no sintió el vaho del ají.

Recién vi el documental City of Joy, pieza que cuenta la historia de miles mujeres víctimas del conflicto en República Democrática del Congo. Las diferentes milicias usaron la violación y la tortura contra las mujeres como otra arma de guerra.

El documental habla, de cómo ellas, encuentran una segunda oportunidad para ser luego lideresas en sus respectivas tribus o pueblos.

Uno de los puntos que más llama la atención fue la propuesta desde el teatro, de descolonizar sus cuerpos, taller creado por la dramaturga Eve Ensler (The Vagina Monologues) con el fin de empoderarlas, a estas mujeres del campo, víctimas del conflicto. En el caso de Colombia, este no ha sido ajeno a todo tipo de vejámenes con nuestros campesinos.

Saber que a través del arte podemos deconstruir la narrativa oficial de la guerra, nos está permitiendo una reelaboración de nuestra historia, de encontrar claves para nuevas narrativas y es ahí donde entra un pequeño libro de cuentos que recién leí, Días de infortunio, de Annie Montenegro. Un libro de cuentos que le apunta a un saber contar la voz de campo.

Días de infortunio está por fuera de aquellos lugares comunes que solemos asociar cuando hablamos del campo. Sus cuentos están escritos desde otras orillas, cuentos con sabor a la tierra que cultivan, al olor de los conflictos con a sus animales, a los ciclos de la luna y de cuándo vendrá la lluvia, a la religiosidad de sus vecinos, sus dichos y proverbios, sus amores y desamores. Cuentos que enamoran en pocas líneas.

Lo vi allí sentado, el sombrero sucio sobre la mesa y el viejo rascándose la calva. Yo estaba lavando los platos, no quería que se me notara, pero la rabia se me fue subiendo, sentía cómo se me aceleraba la sangre, cómo se me calentaba la piel.

Sentía que el aire era poco, que el pecho se me inflaba y desinflaba, pero no entraba nada.

Cerré el grifo con fuerza y apreté el trapo con ambas manos. Sentí que ya llegaba el llanto, y le lancé: «Estoy embarazada».

Capas y capas de tramas que esconden, entre líneas, la violencia en Colombia. Annie habla del conflicto armado, pero solo a través de la tragedia de un campesino que sufre por la muerte de su perro, o desde la sensación de soledad de una mujer en su vereda.

Annie Montenegro es profesora en una escuela pública rural, alterna su tiempo entre veredas y ciudades.

Sus cuentos parten de esas historias que le cuenta su mamá, doña María Shirley, una mujer campesina, una mujer que lee a su hija de diferentes maneras y es quien la nutre de los cientos de “chismes” que suceden con sus vecinos.

Annie ha transformado estas vicisitudes en cuentos, vivencias de personas próximas a ella, como “Macondo”, un Huckleberry Finn caucano, que vive cerca del rio, pesca, come y duerme, no sigue ninguna causa, pero alimenta la realidad de sus vecinos con sus historias, es ahí donde Annie, se identifica con ellos y crea cuentos de esos encuentros.

Annie, mujer sencilla y generosa, cuenta de manera simple, la nueva narrativa de ese campo profuso en vivencias, historias que merecen ser narradas, cuentos que valen la pena leer, relatos con la mirada de una mujer con voz de campo.

Annie Montenegro lanzará su libro en el marco de la Feria Internacional del Libro de Cali, del 18 al 28 de octubre.

El día 11 de octubre, en auditorio Ángel Zapata de la Universidad del Valle.

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