Cali, agosto 13 de 2026. Actualizado: miércoles, agosto 12, 2026 21:49
El silencio de los salones, los pasillos y los juegos infantiles de la sede Alfonso Barberena en el corregimiento caleño de Golondrinas representan el pregón del cuidado por la vida de niños, niñas, docentes y sus familias.
A 40 minutos de la zona norte de la capital vallecaucana, Pastor Bolaños, de manera cariñosa continúa regando diariamente las plantas y flores que rodean los salones de la institución educativa, aguardando con paciencia el día en que niños y niñas regresen sanos y enérgicos a llenar con amor, juegos y preguntas las instalaciones del que siempre ha sido su segundo hogar.
Nidia Montero, auxiliar administrativa; los guardas que asisten por turnos y Pastor cuidan las instalaciones del establecimiento escolar, embelleciendo cada rincón para sorprender a los estudiantes el día en que la pandemia otorgue una tregua para volver a abrazarse y compartir el aprendizaje en los pupitres, en la tienda escolar, durante el recreo o en la cancha deportiva.
Juan Esteban Balcázar y Luis Felipe Martínez, ambos de 8 años, primos y compañeros de grado tercero A comparten los días de aprendizaje durante la estrategia Cali Educa en Casa mediante las guías impresas que los docentes entregan durante las jornadas mensuales de distribución del Programa de Alimentación para el Aprendizaje en Casa.
Con voz sosegada y llena de cariño, Martha Isabel León, madre de Juan Esteban, los acompaña en la lectura de cuentos, explicación de talleres, elaboración de trabajos de matemáticas y ética, a la vez que atiende las necesidades de su esposo quien hace tres años sufrió un accidente cerebrovascular y le generó una discapacidad.
Sin embargo, pese a las dificultades que se presentan en la vida del ser humano y a las condiciones desiguales que viven los habitantes de algunas zonas rurales en Colombia, el deseo de apoyar a Juan Esteban y Luis Felipe es la prioridad para esta mujer, esposa, madre, vecina e hija, que conjuga todos los roles, saberes y esfuerzos para salir adelante y posibilitar la construcción de los caminos de su hijo y su sobrino.
Mientras que los primitos esperan con ansiedad contar prontamente con acceso a internet y un dispositivo digital que les permita tener un diálogo directo y en tiempo real con docentes y compañeros de clase, Juan Esteban y Luis Felipe continúan con su lápiz y borrador haciendo las actividades en las cartillas impresas, actividad que alternan con el cuidado de las gallinas, los pollitos, tres perros y un gato que dan colorido y alegría a su diario vivir.
“Tengo fe de que algún día volveremos a ver a nuestras profesoras Yolanda, María Fernanda y Liliana. Yo extraño la escuela” expresó Juan Esteban.
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