Cali, septiembre 17 de 2021. Actualizado: viernes, septiembre 17, 2021 01:40

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Estos casos son recurrentes y poco denunciados ante las autoridades

Acoso sexual contra las mujeres: reina la impunidad

Por: Saray Brigeth Delgado R.
@brigethdelgado_

El acoso sexual es un tipo de insinuación inapropiada, que puede ser física o verbal, y crea un ambiente incómodo y ofensivo para la víctima. Normalmente, este comportamiento es ignorado por la justicia.

Así le sucedió a Luisa María Delgado David (26 años), una habitante de Florida, Valle, quien hizo pública una denuncia por acoso sexual en sus redes sociales, el pasado 12 de abril.

“Ese día yo tenía una cita médica en Palmira. Abordé el bus hacia mi destino, todo estaba bien, había más personas”, relató a Utópicos Semanal.

Delgado se sentó en la parte media del vehículo, junto a una ventana. Un joven se subió más adelante y se ubicó en la otra ventana de la misma fila; “este tipo es de piel trigueña, era muy difícil de identificar, ya que tenía tapabocas y gorra”, relató. Ella notó que la miraba, pero no le dio importancia.

Sin embargo, las miradas insistentes la hicieron sentir incómoda, por lo que decidió darle la espalda. Fue cuando vio, “en el reflejo de la ventana, su parte íntima. Me quedé asombrada, no podía creer que eso me estuviera pasando a mí. El muy descarado estaba ahí mirándome fijamente, tocándose y masturbándose. Cuando me vio, me hizo señas de que no dijera nada, que me callara”.

Pero Luisa María Delgado no estaba dispuesta a dejarse intimidar; ”mi reacción inmediata fue atacarlo físicamente y lo traté súper mal. El tipo notó que yo estaba haciendo mucha bulla y las demás personas obviamente notaron eso, se alarmó y comenzó a decirme que yo estaba loca, me insultó y se bajó del bus”.

Para su fortuna, contó con el apoyo del conductor. Pero un pasajero le dijo: “que me calmara, que no pasaba nada, que eso era normal. Por Dios ¿cómo es posible normalizar eso? Entonces cualquier tipo se puede subir a un bus y masturbarse? Me causó demasiada indignación, yo soy madre, tengo dos hijos pequeños, entre ellos una niña. ¿Entonces, si hubiera ido con mi hija, sería normal que ella viera esas cosas? La verdad, no lo podía creer”.

Después de esta difícil experiencia, Luisa María decidió ir a la oficina de la empresa transportadora, en busca de ayuda: “Fui a Versalles, ya que ahí queda la directiva de Coodetrans; me dirigieron con el jefe de transporte, con él podía hacer la respectiva denuncia, le conté lo sucedido y el señor quedó muy asombrado por los hechos, fue muy cordial, muy amable, me hizo una carta con lo sucedido, me dio unas fotos y me dijo que contara con todo su apoyo”.

Luisa María quería justicia, que este caso no quedara impune.

“Tuve que ir a la Sijin de Palmira, fue un problema entrar. Me dijeron que no me podían atender, ya que no era un caso importante, como el feminicidio o agresiones físicas, que si no me agredía físicamente, no era importante el caso, no hicieron nada”.

Un día después, intentó con la Fiscalía de Florida, “y me dijeron que no me podían atender; primero, por el Covid y segundo, porque mi caso no es relevante, ‘no te pasó nada’, me decían. Me indigné, pensaba en lo sucedido y en cuántas mujeres han pasado por esto y, por miedo a ser juzgadas o ignoradas no hacen nada, decidí hacer mi demanda virtual y aún estoy a la espera de alguna solución”, contó Luisa María.

La psicóloga Natalia Barberena explica las consecuencias de esta situación traumática: “Puede causar miedo a llevar su rutina diaria, ansiedad, depresión y también genera mucho cuestionamiento personal”.

Estos casos pasan a diario sin que las autoridades intervengan; mientras tanto, miles de mujeres deciden no decir nada porque saben que no habrá justicia. “La mayoria de los comentarios relacionados con la violencia sexual, es que la mujer dispone que esto se genere, es un componente muy patriarcal”, agregó la psicóloga.

Pero, según ella, esto ha comenzado a cambiar. “La violencia en Colombia se ha empezado a cuestionar y hablar más abiertamente, gracias a esto las mujeres conocen sus límites respecto al tema y saben que pueden hacer en casos como estos. Sin embargo, así las mujeres sepan qué deben hacer, saben que los sistemas de salud y judicial no son efectivos y por esto no confían en ellos, ya que es un proceso muy complejo de culminar”.

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