Amenazas contra Eneriet

José David Solís Noguera

Hace dos semanas, la señora Eneriet Aranguren, madre del estudiante Jhonny Silva, asesinado dentro de la Universidad del Valle hace 11 años por un agente del Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad), fue víctima de amenazas contra su vida, siendo nuevamente objeto de la persecución y el seguimiento que de manera sistemática viene realizando -contra ella y su familia- personas o instituciones a las que no les interesa la verdad.

La familia Silva Aranguren no ha podido dormir tranquila durante este tiempo y más aún cuando el caso del joven sigue en la impunidad pese a las abundantes pruebas que existen contra los responsables del crimen. El año pasado, el Tribunal Contencioso Administrativo del Valle falló en contra de la Policía Nacional, responsabilizando al Esmad por el hecho y condenó a la Nación a pagar una irrisoria suma de dinero. Cabe resaltar que ese fallo fue impugnado por la familia de Silva al considerar que se diluye la responsabilidad del Estado   y la Policía.

Eso quiere decir que ellos jamás han recibido dinero y mucho menos están “millonarios” como los han querido mostrar algunos medios de comunicación. Lo anterior también ha llevado a la delincuencia a verlos como una mina de oro. Por tal motivo, considero oportuno sean adoptadas medidas de protección a favor de ellos para evitar cualquier tipo de vulneración de derechos.

Eneriet y Wilman han enfrentado esta realidad con gallardía, logrando que su hijo Jhonny sea un símbolo de paz para los estudiantes de  esta nueva generación. La historia de su muerte ha permitido movilizar a muchos jóvenes en contra de la guerra y ha permitido abrir un debate serio acerca de la forma como operan los aparatos policiales en las protestas estudiantiles.

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