Salirse de la Unidad Nacional es oportunista. La popularidad del presidente Juan Manuel Santos ha caído. Su lucha incansable, empeño y esfuerzo monumental-no expresados en las encuestas-, de sacar adelante el acuerdo con las Farc refleja una voluntad verdadera para poner fin a un conflicto de más de 5 décadas.
El gobierno de Santos ha sido coherente con las ideas liberales, no ha habido un gobierno más progresista. Impulsó la Ley de víctimas, la de restitución de tierras y un cambio en la política de drogas, solo por nombrar algunas.
La idea de una Unidad Nacional es la de apoyar al Gobierno, aun cuando seamos de distintas tendencias políticas. Decir que el Gobierno no nos representa por temas burocráticos, no solo se queda corto, sino que es irresponsable. Debemos estar preocupados por ideas, principios y no por puestos.
En plena recta final de los acuerdos de la Habana, la postura de algunos partidos de salirse de la Unidad Nacional nos llevaría a salirnos del proceso de paz. Desde mi condición de senador liberal, puedo decir no solamente que la Unidad Nacional tiene sentido en relación con el proceso de paz, sino que es necesaria una coalición lo suficientemente amplia que respalde esos proyectos de ley y los tramite para que se puedan convertir en realidad. Así el proceso de paz no se vería frustrado.
Tenemos que encontrar una manera pronta de resolver esta crisis y buscar cómo se retomarán los acuerdos que se realizaron al inicio del cuatrenio para que no vaya a haber ningún problema en la agenda legislativa del acuerdo. El país necesita una renovación: la paz.
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