“Tin Tin” sonaban las dos pastillas al caer en el vaso medio lleno de agua segundo antes de iniciar su activa efervescencia. ¡Dos pastillas cuando los mismos efectos medicinales se lograban con una! Así fue que la empresa que comerciaba la marca Alka Seltzer en los sesentas dobló las ventas de las pastillitas compuestas de aspirina, bicarbonato de sodio y ácido cítrico.
Una estrategia enfocada en cantidad y no en precio. Táctica fenomenal que sin duda pasó a la historia como un jonrón del mercadeo y de la publicidad.
Un efecto similar en ingresos puede ocurrirle al empresario que dobla el número de días de servicio o al industrial que dobla los turnos de su fábrica. E igual puede sucederle a una ciudad que pasa de ser una urbe de doce horas para convertirse en una metrópoli de veinticuatro.
La teoría macro y microeconómica pueden explicar con lujo de ecuaciones los efectos de tamaña estrategia. Sin embargo, no es necesario que los ciudadanos sean economistas para llegar a intuir los grandes efectos positivos que representaría para su ciudad el poder doblar su dinámica económica por el hecho de convertirse en una ciudad de veinticuatro horas.
Obviamente, se requerirá que la demanda se ajuste y vaya aumentando –gracias a la magia que representa una mayor circulación de una misma cantidad de dinero- con las nuevas posibilidades. De ocurrir lo contrario, la oferta nacería muerta.
Felicitaciones a la Alcaldía de Cali por este propósito. Será muy enriquecedor escuchar al alcalde de la noche de Ámsterdam en el foro Cali 24 Horas, porque como dice el proverbio: las palabras sonenanos, los ejemplos gigantes.
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