Paradoja y razonamiento

Carlos Cuervo

Nuestro inevitable deleite por juzgar ocasiona enjuiciamientos en todos los niveles, pero además cuando se trata de la administración pública estos se aplican severamente. En consecuencia a los administradores elegidos a través del voto popular se les realiza un corte de cuentas tras sus primeros cien días de gestión.

Aunque las autoridades recién posesionadas apenas están alcanzando sus primeros 78 días de mandato, decidí realizar evaluaciones sobre la función desarrollada por Maurice Armitage. Él es un señor que desde su exitosa experiencia en el sector privado intenta gobernar la ciudad, además es un hombre a quien le gustan las conversaciones directas y sin adornos poéticos, viene realizando consejos ciudadanos con la intención de acercar su administración al caleño del común, escuchando las necesidades y los proyectos de ciudad. Así obtiene de primera mano la información para saber en dónde concentrar los esfuerzos y con ello mejorar la calidad de vida de sus coterráneos. Sin duda es su mejor cualidad pues racionalmente elegirá el derrotero para guiar su gestión.

Deplorablemente como no existe el gobierno perfecto, sus asesores en movilidad han creado un modelo en el que los estudios anteriores del asunto no son tenidos en cuenta y por ello se implantan arquetipos exitosos en ciudades del primer mundo, desconociendo los deseos y medios de cómo se quieren transportar los caleños. Imponer a la fuerza el transporte masivo y el uso de las bicicletas es solo una paradoja a la labor diligente que el alcalde realiza acercándose a la comunidad para establecer las prioridades y resolver sus necesidades.

Ojalá se recupere el sentido común frente a estas decisiones.

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