Cali, junio 25 de 2026. Actualizado: miércoles, junio 24, 2026 21:55
Esta noche “El abrazo de la serpiente”, filme de Ciro Guerra, compite por el Premio Oscar en la categoría a la mejor película en lengua no inglesa.
Ciro Guerra, nacido hace 35 años en Río de Oro, Cesar y que cursó estudios de cine y televisión en la Universidad Nacional de Colombia, es el cineasta colombiano que haciendo honor a su nombre y apellido, desde que incursionó en la difícil profesión de dirigir obras del séptimo arte, asumió el reto de filmar temas culturales y epopéyicos: La sombra del caminante (2004), Los viajes del viento (2009) y El abrazo de la serpiente (2015).
Por los premios obtenidos con su tercera película, cuya producción costó 1.5 millones de dólares, entre los que se destacan, Art Cinema AwardQuincena de realizadores del festival de Cannes, festivales ve Lima, Mar del Plata, Costa Rica, India, La Habana y el Premio Macondo de la Academia Colombiana de Cine, Ciro Guerra se convierte en el director joven más cotizado del cine colombiano de los últimos tiempos, al punto que esta noche se disputa el Premio Oscar, entre los nominados al galardón por mejor película extranjera.
Abrazo exitoso
El abrazo de la serpiente, que para algunos críticos deslinda entre el documental y la ficción, contiene imágenes de actores naturales, podrían valorarse como más que naturales, debido a su auténtico origen antropológico por ser indígenas sobrevivientes portadores de su cultura milenaria, que denuncian hechos históricos de agresión en las extensas zonas étnicas del territorio nacional y limítrofe amazónico.
El filme traduce con imágenes las investigaciones e intenciones literarias de anteriores documentos de importancia histórica y novelística que denunciaban la explotación esclavista y los genocidios cometidos en estas regiones caucheras. Desde tiempos de la conquista y en el siglo pasado, el tema fue tratado en obras como: Breve relación de la destrucción de las Indias (1552) de Fray Bartolomé de Las Casas, La Vorágine (1924) de José Eustacio Rivera y Siervos de Dios, amos de indios (1968 ) de Víctor Daniel Bonilla.
Pero la fuente bibliográfica inmediata que inspiró el guion del Abrazo de la serpiente, escrito por Jacques Toulemonde Vidal, estuvo representada por los Diarios de Viajes del etnólogo alemán Theodor KochGrunberg y del botánico estadunidense Richard Evan Chultes, quienes con cuarenta años de distancia entre sus exploraciones en esta región, motivados por investigar los secretos curanderos de los últimos chamanes y las propiedades industriales de la planta del caucho, atendieron el interés económico de las factorías automovilísticas estadunidenses que la requerían como materia prima para la fabricación de las llantas para los automotores.
Metáfora en blanco y negro
Ciro Guerra guiado por su credo fílmico de vender más con la verdad de los temas que por el color de la producción y la tecnología de los efectos especiales, quiso hacer una película a blanco y negro, como para hacerle un homenaje retroactivo al cine colombiano y para mostrar la metáfora de unos hechos perdidos en la oscuridad de la historia oficial.
Por otra parte, también es meritorio el hecho de que el director del Abrazo de la serpiente, tuviese que afrontar una especie de versión moderna de la bíblica torre de Babel, ya que logró armonizar el trabajo donde confluyeron varios dialectos indígenas milenarios, más los idiomas belga, alemán, inglés y español.
El grupo de más de setenta personas que trabajó en el rodaje, entre actores profesionales, naturales, extras, camarógrafos, luminotécnicos, sonidistas, escenógrafos, lancheros y ayudantes, además de participar en la producción de la obra epopéyica cinematográfica, detrás de escena vivieron accidentalmente su real película personal que los sumió en los miedos por los riesgos en lo profundo de la selva amazónica.
Chamanismo vivo
Durante los meses de filmación todos estuvieron expuestos a los peligros que genera la violencia de los grupos armados y a afectarse en su salud por la insalubridad de la selva, el acecho de las fieras, los fuertes aguaceros en la zona y la furia de uno de los ríos más caudalosos del mundo. Sin embargo, otro de los misterios que abrumó la filmación estuvo representado por los ritos previos de sanación para la buena suerte y los rezos de protección, impartidos por los chamanes antes que el equipo humano se internarse en los escenarios.
De llegar a obtener el Premio Oscar, Ciro Guerra se acreditaría como el segundo gran exponente de la cultura colombiana, después de Gabriel García Márquez, debido a que el Premio Oscar es al cine universal, como el Premio Nobel a la Literatura Universal.
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