Paz nacional

Fabio Cardozo

Con mucho sentido político el Gobierno Nacional convocó a todas las fuerzas que tienen asientos en el Congreso de la República a la llamada unidad para la paz, con el objeto no solo de asumir el impulso y respaldo del proceso de refrendación popular del gran acuerdo de La Habana, sino de tramitar positivamente todo un paquete legislativo y de reestructuración institucional para hacerle frente a la Colombia del posconflicto, en otras palabras, preparar al país para los venideros tiempos de la paz territorial.

Este acontecimiento político deberá ser complementado con la convocatoria al resto del país, justamente a aquellos destinatarios de los acuerdos: los campesinos, los movimientos sociales, los estudiantes, la ciudadanía en general. Este acuerdo político “santista” hay que leerlo correctamente en las regiones, generando los espacios  necesarios para que la sociedad en sus distintas manifestaciones participe activamente en la construcción de la paz territorial. El ámbito natural para la construcción de las agendas de paz son los Consejos Territoriales de Paz, tanto los departamentales como los municipales.

No me cansaré de insistir que si la guerra la adelantaron unas élites afectando a toda la nación, la paz tendrá que ser el mayor compromiso de masas de estos tiempos. Si dejamos que solo unos sectores modelen lo que será la Colombia del mañana, esta será una construcción precaria, estrecha, corriendo el riesgo de reinventar nuevos ciclos de violencia. Todos sabemos que si somos copartícipes en la construcción de una empresa, seremos también todos sus beneficiarios.

Pongámonos en la tarea de impulsar un “gran acuerdo regional por la paz”. Las condiciones están dadas, hagámoslo.

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