Hugo E. Gamboa Cabrera

El poder con soberbia

Hugo E. Gamboa Cabrera

Si por algo es conocido el presidente Santos en la intimidad de la sociedad bogotana es por su vanidad. Y el poder con el que tanto soñó desde adolescente, se le dio. No le importaron los medios a los que acudió para lograrlo. Supo matizar su soberbia y su egocentrismo.

Es una especie del doctor Jekyll. Ese poder lo ha utilizado para complacerse a si mismo, utilizando mentiras o verdades a medias.

Lo cierto es que tiene harto parecido a Maduro en la forma como se maneja el Estado, con la diferencia de que en Colombia todavía se respetan algunas leyes y  algunas partes de nuestra Constitución. La independencia de los tres órganos fundamentales, en sus manos, no existe.

El Congreso, con el cuento de la Unidad Nacional, ha sido vencido gracias a la mermelada o a algo que Santos se inventó siendo ministro de hacienda de Andrés Pastrana, los famosos “cupos indicativos”. La majestad de la justicia vuelta añicos, totalmente cooptada gracias a lo mismo.

Es una pena. Los grandes medios de comunicación, comprados por mucho dinero a través de su publicidad “prosperidad para todos”. Logró elegir Contralor nacional de bolsillo, así como Registrador “electoral”. Lo mismo hará con la vacancia de la Defensoría del Pueblo.

Y está ad portas de sacar al Procurador Ordoñez, su gran crítico, para elegir a otro amigo de “confianza”. Y así, sibilinamente, se apoderó de todo el aparato estatal, donde sus críticos corren el peligro de ser investigados y encarcelados gracias a esa punta de lanza representada en su mejor aliado, el abogado Montealegre.

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